Una decisión estratégica del expresidente estadounidense Donald Trump, motivada por la escasez y el alto precio de la carne en su país, podría abrir una ventana de oportunidad sin precedentes para los exportadores de carne vacuna argentinos. Trump ha anunciado la importación de 300.000 toneladas de carne molida, con la particularidad de que ingresará al mercado norteamericano sin aranceles y con un descuento del 25% para el consumidor final.
Esta medida surge en un contexto crítico para Estados Unidos, donde el stock ganadero ha caído drásticamente a menos de 40 millones de cabezas debido a una sequía severa en los estados del Sudoeste, su principal zona productora. La escasez ha disparado los precios de la carne a niveles históricos, lo que generó un descontento que Trump, con bajos índices de aprobación y elecciones de medio término a la vista, busca revertir priorizando al consumidor por encima de los intereses de los ganaderos locales.
Brasil, el gigante sudamericano de la carne, no tardó en reaccionar. La Asociación Brasileña de Industrias Exportadoras de Carnes (ABIEC) ya manifestó su capacidad para cubrir el 40% de la demanda inicial y proyecta colocar hasta 400.000 toneladas en el mercado estadounidense antes de fin de año. La rapidez es clave, ya que la política de Estados Unidos en estos casos es «el que llega primero gana», evitando los cupos al estilo europeo. La presencia de la transnacional cárnica JBS, de origen brasileño y con gran influencia en Wall Street y en las campañas políticas, refuerza esta ventaja.
Para Argentina, esta situación representa una chance inmejorable. Como uno de los principales productores y exportadores mundiales de carne, nuestro país podría posicionarse como el segundo mayor proveedor de carne molida a Estados Unidos, siguiendo los pasos de Brasil. La reconocida calidad de la carne argentina y una política exterior alineada con el gobierno de turno en Washington, según analistas, otorgan una doble ventaja competitiva para aprovechar este gigantesco mercado, que es el centro del consumo mundial.
Esta apertura no solo significa un impulso económico significativo para el sector ganadero argentino, sino también una oportunidad para consolidar su presencia en un mercado de alta demanda y rentabilidad, diversificando destinos y potenciando el crecimiento de la industria cárnica nacional.
Fuente original: Clarín



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