El 2 de julio de 2010, en el Soccer City de Johannesburgo, Uruguay y Ghana disputaron uno de los partidos más dramáticos en la historia de los Mundiales.
Dos equipos definidos por su poderío físico, su talento y la determinación por ganar cada partido los definieron, condensaron en ese cruce por los cuartos de final la intensidad que hace delirar a multitudes en un estadio, al punto que tuvieron que recurrir a los penaltis para decidir al vencedor.
Los dos equipos tenían el peso de la historia detrás. Por un lado, Ghana cargaba la ilusión de todo el continente africano y aspiraba a convertirse en la primera selección africana en alcanzar unas semifinales de la Copa del Mundo. En cuanto a la Celeste, campeona del mundo en 1930 y 1950, buscaba alcanzar unas semifinales por primera vez desde 1970.
Los dos planteles tenían jugadores a seguir. Ghana, a pesar de no contar para el campeonato con Michael Essien por lesión, tenía jugadores experimentados en todas sus líneas, destacando nombres
Fuente original: Infobae



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