El Congreso de la Nación Argentina se encuentra en un momento decisivo para el futuro de los biocombustibles en el país. Aunque el debate sobre un nuevo marco regulatorio se pospuso este miércoles, las expectativas son altas para la próxima semana, donde se espera un avance significativo en la Cámara alta.
La clave de este optimismo reside en los consensos multipartidarios que han surgido en las comisiones de Minería, Energía y Combustibles, y de Presupuesto y Hacienda del Senado. Los legisladores parecen estar de acuerdo en la necesidad de ampliar la participación tanto de los productores de biodiesel como de los consumidores, abriendo la puerta a un mayor uso de energías renovables, lo que tendría importantes implicancias económicas y ambientales para Argentina.
Organizaciones como la Fundación Barbechando calificaron la reunión como un «punto de inflexión», destacando que después de un año de discusiones y proyectos, la política está decidida a poner fin a la «discusión eterna» y avanzar. Por su parte, la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (CIARA) celebró los debates, viendo una «oportunidad extraordinaria» para fomentar inversiones, producción, empleo y exportaciones en el sector.
La propuesta que toma fuerza, impulsada por la ministra Patricia Bullrich, busca aumentar el corte mínimo obligatorio de biodiesel en el gasoil del actual 7,5% al 10%, y el de bioetanol en las naftas del 12% al 15%. Estas modificaciones entrarían en vigencia doce meses después de la sanción de la ley. Además, se establecería un sistema de subastas electrónico para el cumplimiento del corte mensual, operado por un organismo independiente, y se reemplazarían los precios máximos por precios de referencia basados en la paridad de importación, buscando mayor transparencia y dinamismo en el mercado.
El proyecto también contempla límites en la participación de mercado para evitar concentraciones, un período de transición hasta 2031 para el mercado de biodiesel, y la posibilidad de que provincias y la Ciudad de Buenos Aires creen sus propios regímenes de fomento. Estas medidas apuntan a potenciar la industria nacional, generar valor agregado y consolidar a Argentina como un actor relevante en el desarrollo de bioenergías, impulsando la economía regional y la sostenibilidad ambiental.
Fuente original: Clarín



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