La investigadora y especialista en educación Sandra Ziegler acaba de publicar Educar en red, guía para pasar de las buenas ideas a los cambios profundos en la escuela (Siglo XXI, 2026), un libro que propone abandonar la lógica del esfuerzo solitario en las aulas y apostar por la construcción colectiva como motor de transformación real en un sistema educativo cargado de desigualdades y deudas históricas.
En diálogo con Patricio Zunini, Ziegler señaló que uno de los problemas más profundos del sistema es la tendencia a encarar cada desafío de forma aislada. «Tenemos una tradición de abordar estas cuestiones por separado, como si cada escuela o cada gobierno provincial tuviera que encontrar sus propias respuestas. Pero en realidad hay denominadores comunes que nos unen», sostuvo la autora.
Frente a eso, Ziegler reivindica el trabajo en red como una herramienta probada. Según explicó, experiencias de este tipo ya se vienen desarrollando en distintos países y demuestran que la acción conjunta potencia la capacidad de idear soluciones, ponerlas a prueba, diseñar prototipos y expandirlos. «La educación puede aprender mucho de lo que ocurre en otros campos, como la innovación productiva, la ciencia o el planeamiento urbano», afirmó.
Uno de los ejes centrales del libro es la pregunta por el momento justo para pasar de la idea a la acción. Para Ziegler, esa pregunta parte de un supuesto equivocado: «El problema es creer que necesitamos un diseño perfecto antes de actuar. La experiencia muestra que los procesos de transformación se sostienen en el tiempo trabajando de forma iterativa. El diseño se va afinando en la propia puesta en marcha», explicó.
En ese sentido, la especialista subrayó la importancia de no dejar que las buenas ideas se extingan por esperar condiciones ideales que nunca llegan. «Hay que ir mejorando los procesos sobre la marcha, porque estamos trabajando con dinámicas sociales. Nada se desarrolla exactamente como fue planeado. Por eso también hay que darle lugar a lo imprevisto, a esos efectos que nadie anticipó pero que terminan teniendo valor», destacó.
La conversación derivó también hacia el rol docente, y Ziegler fue contundente: la flexibilidad no es solo una virtud deseable en el aula, sino una habilidad esencial para todos los actores del sistema, incluyendo a quienes diseñan políticas públicas. «Durante mucho tiempo se pensó que los cambios podían bajar en cascada desde arriba hacia abajo. Hoy sabemos que eso no funciona. Los docentes transforman las reformas en el camino. Eso no es un obstáculo, es un dato empírico que hay que incorporar al momento de planificar», concluyó.
Fuente original: Infobae

