“No podés amar lo que no conocés”. Con esa premisa, Domingo Amaya , presidente del Ente Tucumán Turismo , sintetizó en LA GACETA una de las principales líneas de trabajo de la provincia: ampliar el mapa turístico más allá de los destinos tradicionales y poner en valor lugares que todavía no forman parte del circuito habitual de visitantes.
La estrategia, según explicó, comenzó con una decisión concreta: mirar hacia el interior de Tucumán y transformar atractivos dispersos en productos turísticos. La idea es que cada localidad pueda encontrar aquello que la diferencia y, a partir de allí, construir una propuesta capaz de atraer visitantes.
En ese esquema aparecen destinos emergentes como Monteros y Aguilares, pero también pequeñas localidades, rutas productivas y espacios naturales que buscan incorporarse progresivamente a la oferta turística.
Para Amaya, el turismo no debe pensarse solamente como una actividad vinculada al descanso. “También es inversión y es trabajo”, sostuvo. Por eso, el organismo acompaña las obras de infraestructura y puesta en valor que llevan adelante municipios, comunas y el Gobierno provincial.
Uno de los ejemplos es la ruta 307, cuya pavimentación, según destacó, favoreció un mayor movimiento de tucumanos y visitantes hacia los Valles. Otro de los proyectos centrales es la finalización de la pavimentación hacia la Ciudad Sagrada de Quilmes y la jerarquización de la ruta 40.
Tucumán tiene casi 50 kilómetros de esa ruta nacional y, para el titular de Turismo, allí existe un enorme potencial. En el kilómetro 4300 está previsto construir un parador que funcionará como oficina de información turística y espacio de comercialización para artesanos y productores del Valle de Colalao y de las bodegas de la zona.
La búsqueda de nuevos productos también alcanza a la producción local. Amaya mencionó como ejemplo los quesos tafinistos, los únicos quesos argentinos con denominación de origen, que fueron incorporados a una propuesta conjunta con los vinos de altura bajo el concepto “Sabores con altura”.
La intención es sostener en el tiempo actividades que vinculen turismo y producción. Entre ellas, destacó la primera vendimia pública realizada en marzo en Colalao del Valle, una experiencia que el Ente pretende repetir.
“El turismo es una actividad netamente económica, pero es transversal a todas las demás: a la cultura, a la naturaleza, a la producción y a la industria”, explicó. En ese sentido, también mencionó los Caminos del Azúcar como otro producto que la provincia busca posicionar.
La misma lógica se aplica a la denominada Ruta Productiva del Este, que reúne atractivos y emprendimientos de distintas localidades. Allí aparecen propuestas poco conocidas incluso para los propios tucumanos, como una apícola robótica en El Naranjo de Burruyacú o un tambo robótico en Tafí del Valle.
La premisa es sencilla: primero hay que lograr que los tucumanos conozcan esos lugares para después incorporarlos al circuito de visitantes de otras provincias y del exterior.
El diagnóstico del Ente también cambió a partir de las transformaciones en los hábitos de consumo posteriores a la pandemia. Según Amaya, el turista actual tiende a realizar viajes más cortos, especialmente durante fines de semana largos, pero con mayor frecuencia.
Por eso, el organismo apunta en primer lugar al turismo de cercanía y regional, aunque sin abandonar la búsqueda de visitantes internacionales.
“Todos los mercados son importantes”, afirmó. En el plano internacional, uno de los objetivos es aprovechar la conectividad aérea y profundizar el vínculo con Panamá y otros mercados de la región.
En ese sentido, destacó el crecimiento del turismo receptivo generado a partir de los vuelos de Copa Airlines. Según indicó, Tucumán pasó de no tener prácticamente turismo receptivo por esa vía a alcanzar un 17% y busca seguir incrementando ese número.
Pero la estrategia internacional no se limita al turismo tradicional. El avistaje de aves aparece como uno de los nichos con mayor potencial. Amaya contó que recientemente llegaron a Tucumán alrededor de 100 personas de distintos lugares para realizar esta actividad y adelantó que se trabaja en una propuesta específica en la zona de la Angostura, en el Valle de Tafí.
Otro de los segmentos que la provincia pretende consolidar es el turismo activo. Senderismo, trekking, cicloturismo, parapente y mountain bike forman parte de una oferta que busca aprovechar la geografía tucumana.
El Ente también promueve competencias de “rural bike” en distintos puntos del interior. El objetivo no es solamente deportivo: las carreras permiten mostrar lugares poco conocidos y generar movimiento económico en las comunidades anfitrionas.
Fuente original: La Gaceta
Fuente original: La Gaceta





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