A pocos días de cumplir 83 años, el legendario Mick Jagger continúa desafiando el paso del tiempo con una vitalidad asombrosa en cada escenario. El carismático líder de los Rolling Stones, que celebrará su cumpleaños el próximo 26 de julio, sigue dejando perplejos a sus seguidores y a la industria musical con la energía que despliega, una hazaña para una edad en la que muchos optan por la tranquilidad.
Jagger ha compartido en diversas ocasiones que su sorprendente estado físico es el resultado de una rutina de entrenamiento sumamente exigente, a la que se adhiere con una disciplina inquebrantable. Además, reveló un cambio crucial en su vida poco antes de cumplir los 60: abandonó el consumo de todo tipo de “sustancias”, un hábito común entre muchas estrellas del rock. Esta decisión marcó un antes y un después, especialmente considerando la notoria historia de excesos asociada a los Rolling Stones, que incluyó un episodio de sobredosis de heroína que casi le cuesta la vida en 1976.
La gran revelación, sin embargo, radica en la raíz de esta disciplina: su propio padre, un profesor de educación física. Fue él quien, desde la infancia de Mick, le inculcó la importancia del movimiento y el cuidado del cuerpo, mostrándole incluso “malos ejemplos” para ilustrar las consecuencias de una vida sedentaria y poco saludable. “Mi padre era profesor de educación física, me enseñó a moverme para no estar flácido, es una disciplina que me ha acompañado toda la vida”, explicó el músico.
Lejos de ser cuestión de genética o suerte, la receta de Jagger es el trabajo constante. Según un artículo de La Vanguardia, y como detalla el libro “Pacto Con El Diablo: Los Hábitos Saludables del Rolling Stone Más Dinámico del Mundo”, el artista entrena entre dos y tres horas diarias, casi todos los días de la semana. Su rutina incluye calistenia, yoga, ejercicios de resistencia y baile, un régimen comparable al de un deportista de élite, lo que le permite soportar conciertos de más de dos horas. Además de lo físico, Jagger enfatiza la importancia de no dejarse vencer por la nostalgia y de seguir creando, innovando y aprendiendo, una filosofía que mantiene a la banda y a él mismo siempre vigentes.
Esta combinación de rigurosa disciplina física y una inagotable curiosidad intelectual es, sin duda, la fórmula maestra que explica la envidiable longevidad y la vitalidad inquebrantable de Mick Jagger y, por extensión, de los Rolling Stones.
Fuente original: Infobae

