Durante su reciente discurso ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, el presidente Javier Milei lanzó duras acusaciones contra el organismo multilateral, calificándolo de “organización inútil” y acusándolo de “mirar para el otro lado” respecto a la situación de las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sándwich del Sur y los espacios marítimos circundantes.
Sin embargo, varios especialistas en relaciones internacionales y diplomacia, consultados por distintos medios, advierten que las afirmaciones del mandatario contienen imprecisiones históricas. Aclaran que la función de la Asamblea General de la ONU no es la de resolver directamente las controversias entre Estados, sino la de definir el marco internacional y exhortar a las partes a negociar una solución pacífica. Las únicas resoluciones obligatorias, en materia de paz y seguridad, son las del Consejo de Seguridad.
Es crucial recordar que la ONU, a través de su Asamblea General, emitió resoluciones clave que favorecieron el reclamo argentino. Entre ellas se destacan la Resolución 1514 (XV) de 1960, que sentó las bases de la descolonización y defendió la integridad territorial; la 2065 (XX) de 1965, la primera específica sobre Malvinas que reconoció la disputa de soberanía e invitó a Argentina y Reino Unido a negociar; y la 31/49 de 1976, que instó a las partes a abstenerse de tomar decisiones unilaterales sobre el archipiélago.
Los expertos señalan que el reproche a la ONU por una supuesta falta de atención no es del todo consistente, ya que fue la propia Argentina la que, desde fines de los años 80, decidió circunscribir el tratamiento de la cuestión Malvinas al Comité Especial de Descolonización (C24), en lugar de impulsarlo en el plenario de la Asamblea General. Este comité sigue apoyando el reclamo argentino por consenso, instando a la reanudación del diálogo bilateral.
La historia diplomática demuestra que la ONU ha sido un foro fundamental para el planteo argentino, estableciendo un marco jurídico internacional que reconoce la disputa. Desconocer estas resoluciones y el proceso que llevó a Argentina a enfocar su estrategia en comités específicos, implica omitir una parte sustancial del recorrido de nuestro país en su lucha por la soberanía de las Islas Malvinas.
Fuente original: Clarín



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