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¿Los hermanos mayores son más inteligentes? La ciencia tiene una respuesta que va a sorprenderte

14/05/2026 3 min de lectura Por Redacción
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Un debate que existe desde siempre en las familias parece estar encontrando respaldo científico: ¿quién es el más inteligente entre los hermanos? Un estudio difundido en la reconocida revista Science, elaborado por investigadores de la Universidad de Oslo, concluyó que los hijos mayores presentan, en términos generales, un coeficiente intelectual (CI) levemente superior al de sus hermanos menores.

La investigación analizó registros académicos de nada menos que 240.000 hombres y los resultados fueron contundentes: los primogénitos alcanzan un CI promedio de 103,2 puntos, mientras que los segundos hijos promedian 101,2 y los menores se ubican en torno a los 100 puntos. Una diferencia que, si bien puede parecer pequeña, resulta estadísticamente significativa para los especialistas.

Ahora bien, ¿qué explica esta brecha? Los investigadores son claros al respecto: no se trata de genética ni de factores biológicos. La clave está en el entorno y en cómo se cría a cada hijo. El primogénito es el único que, al menos durante un período, concentra toda la atención de sus padres. Eso se traduce en más estimulación verbal, más conversaciones y, en consecuencia, en el desarrollo de habilidades lingüísticas mucho más sólidas desde temprana edad.

A esto se suma un estudio complementario llevado a cabo por la Universidad de Illinois, que relevó datos de 377.000 estudiantes y llegó a conclusiones igualmente interesantes en términos de personalidad. Según ese trabajo, los hijos mayores tienden a ser más extrovertidos y determinados, en parte porque cargan con las expectativas que los padres depositan en ellos desde un primer momento.

¿Y los demás? Los hijos del medio emergen en ambos estudios como los grandes negociadores de la familia. Al no ocupar ni el lugar del mayor ni el del menor, desarrollan una mayor independencia y una notable capacidad para resolver conflictos por su cuenta.

Los hijos menores, en tanto, se llevan quizás el perfil más simpático: curiosos, aventureros y con menor apego a las reglas. Los investigadores atribuyen esto a que, cuando nace el último hijo, los padres suelen estar más relajados y son menos estrictos en la crianza, lo que da lugar a personalidades más libres y con mayor tendencia a desafiar los límites.

En definitiva, la ciencia sugiere que el lugar que ocupamos en la familia no es un dato menor: moldea nuestra inteligencia, nuestra personalidad y la manera en que nos relacionamos con el mundo. Aunque, claro está, ningún estudio puede capturar del todo la enorme diversidad humana.

Fuente original: Cadena 3