La bajada del Danubio a mínimos históricos por la sequía que atraviesa Europa ha dejado al descubierto, en el tramo fronterizo entre Serbia y Rumanía , los cascos oxidados de más de 200 buques de guerra alemanes hundidos deliberadamente en septiembre de 1944, muchos de ellos con explosivos aún a bordo.
Los mandos de la Kriegsmarine ordenaron hundir la flota en el otoño de ese año durante la retirada ante el avance soviético. El objetivo era doble: evitar que el enemigo capturara el material militar y crear un bloqueo sumergido para dificultar el transporte de tropas río arriba. La maniobra se ejecutó ocho meses antes de la rendición de la Alemania nazi , en mayo de 1945. Aquel muro naval improvisado con mercantes, remolcadores y gabarras no solo sobrevivió al conflicto: sigue entorpeciendo el tráfico comercial moderno. Las pérdidas económicas anuales para Serbia por los retrasos en la navegación se estiman en unos 5 millones de euros.
No es la primera vez que el descenso del río deja al descubierto estos restos. Ya ocurrió en sequías anteriores, y en cada ocasión los buques volvieron a quedar sumergidos cuando el nivel del agua se recuperó. El Gobierno serbio ha intentado en el pasado retirar estos pecios, pero la mayoría sigue en su sitio, en buena parte porque conservan explosivos que dificultan cualquier intervención. Ahora, las autoridades serbias han puesto en marcha un plan de extracción en colaboración con el Banco Europeo de Inversiones . Pero el proceso es lento y peligroso: los buzos deben inspeccionar previamente cada zona en aguas turbias y, mediante bombas especializadas, retiran toneladas de lodo para remolcar los restos accesibles o enterrar definitivamente aquellos cuya retirada suponga un riesgo inasumible.
La operación tiene además una dimensión ambiental. Emanuele Giaufret , embajador de la UE en Serbia, ha destacado que se trata de “un proyecto importante para la Agenda Verde, ya que facilitará el tan necesario cambio del transporte por carretera al transporte fluvial”.
El fenómeno no se limita a la frontera serbio-rumana. A lo largo de los más de 2.800 kilómetros del Danubio, la bajada del caudal ha sacado a la superficie hallazgos de muy distinta naturaleza. En Bulgaria , cerca de Ryahovo, el retroceso del agua dejó al descubierto lo que los expertos creen que son restos de un mamut lanudo . En Hungría , cerca de Budapest, apareció una motocicleta de la Wehrmacht casi intacta, junto a minas anticarro alemanas tipo Teller, granadas de mano y proyectiles de artillería. Según el Instituto de Historia Militar húngaro, ese tramo del río pudo haberse usado como vertedero de restos de guerra tras el sitio de Budapest, entre 1944 y 1945. Más al sur, cerca de Mohács, ha quedado al descubierto el pecio de otro buque de la Segunda Guerra Mundial, mientras que en Baja algunos brazos del río, como el Sugovica, se han secado hasta el punto de poder cruzarse a pie.
La sequía también ha tenido efectos sobre infraestructuras en funcionamiento. En Rumanía , por ejemplo, la falta de caudal ha obligado a suspender transbordadores, ha dejado barcazas varadas y complicado el riego de los cultivos . En Serbia , al menos, los bancos de arena emergidos se han convertido en playas improvisadas.
Fuente original: Infobae
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