Una barra de fierro sin anclar al suelo, sujeta apenas a un tubo, es lo único que sostiene la terraza de una cevichería en el centro poblado de Huachipa , en el distrito de Santa María de Huachipa. Las columnas que antes la sostenían ya no existen: la erosión provocada por el caudal del río Rímac las arrasó . La estructura quedó en el aire, con alto riesgo de colapso, y aun así recibía comensales hasta esta semana.
El establecimiento está ubicado en la calle Los Álamos. Su dueña intentó cimentar la ribera, pero el río pudo más. El año pasado, cuando el caudal aumentó, el agua abarcó la parte inferior del muro y lo arrastró. “Estaba con columna, estaba reforzada, pero el agua aumentó y jaló todo su muro” , relató un vecino de la zona. La terraza, construida hace tres años, quedó suspendida sobre el precipicio.
El peligro no se limita a la estructura. La escalera que comunica con el segundo piso del local también se apoya en esa terraza, lo que significa que un colapso arrastraría ambos niveles. Pese a ello, el local siguió operando con mesas al aire libre hasta que la presencia de medios de comunicación, este viernes, llevó a sus propietarios a no abrir. Tampoco atendieron consultas de la prensa.
La alcaldesa del distrito llegó al lugar y confirmó que el negocio opera sin licencia . Anunció que en los próximos días procederá a clausurarlo. Pero reconoció que el problema es anterior y más profundo: “Nosotros ya hemos cursado oficios a la ANA para que pueda intervenir en todo lo que es el río Rímac. Sin embargo, hasta el día de hoy no hemos obtenido respuesta. No es solamente este año, son desde años anteriores”.
Las viviendas de la zona llevan entre 10 y 20 años asentadas sobre la ribera . La cevichería es solo el caso más visible. El patio de la casa contigua también quedó prácticamente en el aire, sostenido por columnas de concreto expuestas. Varios ambientes de otras casas ya colapsaron. Decenas de familias viven al filo del río: una vecina perdió su balcón; otra abre su puerta trasera y encuentra el precipicio y el agua.
“Nosotros mayormente tenemos mucho miedo cada año, porque el río para aumentando cada año, pero las autoridades acá no vienen a poner el muro, nada”, dijo una residente. “Si nos reubican, claro, pero nos tiene que dar dónde ir, porque acá lamentablemente todos los vecinos tenemos hijos. Y si un día nos desalojan, dónde vamos.”
Este viernes, funcionarios de la Autoridad Nacional del Agua (ANA) se hicieron presentes en la zona por primera vez, tras años de reclamos vecinales sin respuesta.
Lo que hoy parece una amenaza ya se convirtió en tragedia en otra ribera del mismo río . En marzo de 2023, una madre y su hijo murieron tras el colapso de un ambiente de su casa ubicada en un acantilado del río Rímac, en el distrito de San Martín de Porres. La erosión generó un socavón que derrumbó la estructura. El mecanismo es idéntico al que hoy se observa en Huachipa: el caudal socava los cimientos, el terreno cede y la construcción cae.
El riesgo no es hipotético. Es un proceso en curso, documentado y denunciado por los propios vecinos durante años.
El Rímac registra actualmente un caudal atípico para esta época del año. La causa es el fenómeno El Niño , cuya presencia en el territorio peruano ya genera efectos concretos: lluvias intensas, desbordes de ríos, activación de quebradas y huaicos en la costa. Según el Centro Nacional de Estimación, Prevención y Reducción del Riesgo de Desastres (Cenepred), más de 9 millones de peruanos viven expuestos a un riesgo muy alto , y 78 distritos a nivel nacional se encuentran en situación de riesgo muy alto de inundación.
El especialista Juan Manuel Arribas, director ejecutivo de la organización Hombro a Hombro e integrante del comando privado de mitigación liderado por Carlos Neuhaus, advirtió esta semana que en el país existen entre 1.700 y 1.800 puntos críticos que debieron ser intervenidos meses atrás. “Hay mucha obra que no se va a poder terminar por tiempo. Las lluvias comienzan en ocho semanas”, señaló en declaraciones a RPP.
El ministro de Desarrollo Agrario y Riego, Marco Vinelli , reconoció que ya no hay margen para obras definitivas. “En este momento estamos en una etapa de preparación. Ya no podemos hacer obras que sean definitivas, sino lo que estamos haciendo más bien son acciones y actividades que amplíen la capacidad del río para poder soportar la cantidad de agua que señalan los expertos que va a venir”, declaró durante una actividad en Piura. El objetivo es que el río Piura soporte un caudal de hasta 3.900 metros cúbicos por segundo.
En Lima, el Ministerio de Transportes y Comunicaciones (MTC) y la Municipalidad del Callao acordaron trabajos de descolmatación en el río Rímac para proteger los puentes de acceso al aeropuerto Internacional Jorge Chávez. Un aumento extraordinario del caudal podría dañar esas estructuras e interrumpir el tránsito hacia la terminal aérea.
Especialistas advierten que la distancia mínima entre una vivienda y la orilla de un curso hídrico debería ser de 300 metros. “El agua siempre buscará su salida natural y los ríos tienen cauces definidos” , señalan. En Huachipa, esa distancia no se mide en metros sino en centímetros: algunas casas no tienen terreno entre su puerta trasera y el río.
El fenómeno El Niño no creó este problema. Solo lo volvió urgente. Las familias de la ribera del Rímac llevan años esperando una respuesta del Estado que, hasta ahora, llega tarde, incompleta o directamente no llega.
Fuente original: Infobae
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