La sofisticada tecnología de telemetría, que hasta hace poco era un distintivo exclusivo de la Fórmula 1, está aterrizando con fuerza en las rutas argentinas, marcando un antes y un después en la gestión del transporte de carga. Lo que antes se limitaba a un simple rastreo por GPS para conocer la ubicación de un vehículo, hoy se expande a un universo de datos que permite una comprensión profunda de cada viaje y del desempeño de los conductores.
Esta evolución tecnológica va mucho más allá del seguimiento básico. Ahora, las empresas logísticas pueden monitorear en tiempo real variables críticas como la velocidad, el consumo de combustible, los tiempos de ralentí, y hasta identificar frenadas bruscas o aceleraciones excesivas. A esto se suma la capacidad de detectar comportamientos específicos del chofer, generando alertas instantáneas ante cualquier situación que pueda comprometer la seguridad o la eficiencia del trayecto. En esencia, un camión moderno ya genera y transmite la misma clase de información detallada que un monoplaza de competición.
Varias compañías líderes en el sector logístico argentino ya están implementando esta combinación de monitoreo satelital y análisis telemétrico avanzado para optimizar sus operaciones. Marcelo Rivero, Gerente de Transporte de Celsur, destaca que esta información es fundamental para identificar oportunidades de mejora continua con los conductores, detectando distracciones o excesos de velocidad. Por su parte, el Grupo Andreani utiliza la telemetría para capacitar a sus choferes en técnicas de conducción eficiente, logrando una notable reducción tanto en el consumo de combustible como en las emisiones de carbono.
Otros ejemplos de aplicación innovadora incluyen a Zarcam Logística, especializada en productos químicos e industriales, que emplea los datos para establecer un sistema de puntuación (scoring) sobre el manejo de sus choferes, garantizando la seguridad en el traslado de cargas peligrosas. Asimismo, Express Logística & Surfrigo, dedicada al transporte masivo y de cadena de frío, cruza los datos del motor con sensores de temperatura en los semirremolques para discernir si las fluctuaciones en el consumo se deben al estilo de manejo o al esfuerzo del equipo de refrigeración, buscando siempre la máxima eficiencia en ruta.
Esta avalancha de información abre un panorama completamente nuevo para la gestión de flotas. Ya no se trata solo de saber dónde estuvo el camión, sino de entender cómo se desarrolló cada recorrido y utilizar esos datos para implementar mejoras concretas. Sin embargo, la tecnología por sí sola no es una solución mágica; su verdadero valor reside en la capacidad de identificar patrones de comportamiento y establecer objetivos claros, complementados con capacitación y seguimiento continuo, replicando así un modelo de trabajo muy similar al de las escuderías de Fórmula 1.
Fuente original: La Gaceta


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