Un exhaustivo informe de auditoría gubernamental, integrado a la causa que investiga el juez federal Ernesto Kreplak, reveló graves deficiencias en el sistema de control de la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) y el Instituto Nacional de Medicamentos (INAME). Estas fallas se hicieron evidentes tras la trágica muerte de 90 personas a causa del suministro de fentanilo contaminado, un escándalo que sacudió al país.

El documento subraya que el diseño e implementación de los controles vigentes presentan “debilidades relevantes”, incluyendo la ausencia de procedimientos formales claros, sistemas informáticos anticuados y la alarmante falta de un plan anual de inspecciones. De hecho, el 21,7% de los establecimientos farmacéuticos habilitados no habían sido controlados en más de cinco años, con casos que se remontan a inspecciones de 2009 o 2010.

Los auditores, que trabajaron entre octubre de 2025 y enero de 2026 analizando expedientes posteriores a la tragedia, destacaron que la ANMAT no cuenta con un Plan Anual de Inspecciones de Buenas Prácticas de Fabricación (BPF), normas internacionales esenciales para garantizar la calidad y seguridad de los medicamentos. A pesar de que los laboratorios HLB Pharma Group y Ramallo S.A., involucrados en la producción del fentanilo contaminado, fueron inspeccionados, no se aplicaron sanciones ni se prohibió la fabricación, incluso con desvíos de calidad detectados. Incluso, existían avisos previos sobre las fechas de inspección a los directivos.

Además, el informe detalla las falencias tecnológicas del Sistema de Inspecciones y del Sistema de Retiro de Mercado, plataformas obsoletas que carecen de validaciones automáticas, integración con otros sistemas y mecanismos de firma digital, lo que compromete la eficiencia y la seguridad de la información. Más preocupante aún es la constatación de que en nueve expedientes de retiro de mercado, ningún medicamento subestándar fue verificado mediante una inspección posterior, lo que significa que productos defectuosos podrían seguir en circulación, representando un riesgo latente para la salud pública. La propia ANMAT admitió no haber realizado inspecciones de retiro o corrección en el primer semestre de 2025, y el informe documenta patrones similares de fallas desde 2019.

Fuente original: Infobae