Durante el rodaje de ‘Puñales por la espalda’, Jamie Lee Curtis y Ana de Armas forjaron una relación que trascendió el set. En una entrevista con Elle, Curtis admitió que su primer juicio sobre la actriz cubana fue erróneo, al considerarla ‘poco sofisticada’ por su origen.
La percepción de Curtis cambió drásticamente durante el filmado. Destacó el profesionalismo y compromiso de De Armas, describiéndola como ‘curiosa y dedicada’. Este reconocimiento llevó a Curtis a presentarla a figuras como Steven Spielberg, aunque descubrió que la actriz ya tenía conexiones en Hollywood.
Mientras De Armas protagonizó ‘Blonde’ y ‘Ballerina’, Curtis obtuvo un Óscar por ‘Todo a la vez en todas partes’ y trabajó en ‘The Sticky’. A pesar de no haber colaborado nuevamente, su vínculo se mantiene como un ejemplo de cómo los prejuicios pueden superarse en la industria.
La trayectoria de ambas actrices refleja la importancia de la humildad y la apertura en el cine. Curtis y De Armas demostraron que las primeras impresiones no siempre reflejan la realidad, y que el talento puede trascender barreras culturales y preconcepciones.
Esta historia resalta cómo las colaboraciones inesperadas pueden generar amistades y respeto mutuo, convirtiéndose en referentes para la industria cinematográfica.

