España está a punto de alcanzar un hito demográfico significativo, con su población residente rozando los 50 millones de habitantes. Según los últimos datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE), al 1 de julio de 2026, el país ibérico registró 49.801.559 personas, marcando el valor más alto en su historia. Este crecimiento se consolidó durante el segundo trimestre del año, sumando más de 104.000 nuevos residentes.
El informe del INE destaca que el principal motor de este incremento poblacional no es el crecimiento interno, sino la llegada de personas nacidas en el extranjero. Mientras el número de habitantes nacidos en suelo español experimentó una disminución, la población foránea fue clave para la expansión demográfica, evidenciando un cambio estructural en la composición social del país.
Un dato relevante es que la cantidad de personas nacidas fuera de España, que asciende a 10.291.807, supera a la de nacionalidad extranjera. Esta diferencia se explica por los numerosos procesos de adquisición de la nacionalidad española por parte de inmigrantes que ya residen en el país, lo que refleja una integración y asentamiento a largo plazo de estas comunidades.
Durante el segundo trimestre de 2026, las nacionalidades que más contribuyeron a este flujo migratorio fueron la colombiana, con aproximadamente 34.000 nuevas llegadas, seguida por la venezolana, con 23.300 personas, y la marroquí, que sumó 21.100 nuevos residentes. Estas cifras subrayan la diversidad de orígenes de los nuevos habitantes que están redefiniendo el mapa demográfico español.
Fuente original: Infobae



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