Este año está cargado de novedades industriales para el sector automotor. Son varios los proyectos industriales que empiezan a tomar forma en el país al tiempo que otros tantos anuncios se materializarán en los próximos meses.
Pero no todo es espera. Renault concretó hace apenas unos días el lanzamiento industrial y la develación global de la Niágara, pickup de media tonelada que surge de una gran inversión del grupo en la fábrica de Santa Isabel, en Córdoba, y que da el inicio a una nueva etapa del rombo a nivel global.
Con esa novedad en la espalda fue Pablo Sibilla, presidente de Renault Argentina, quien dialogó con Iván Mazorco, editor de Movilidad de LA NACION en el marco del sexto capítulo del Summit de Movilidad, organizado por este medio.
“Va a ser un producto de exportación y la planta de Santa Isabel es la única en el mundo que va a fabricar este producto, que llegó con dos objetivos claros: convertir a nuestra planta en una especializada en vehículos comerciales livianos y darle también un perfil exportador muy fuerte”, definió Sibilla a la vez que precisó que el 70% de lo producido de Niágara será exportado a 19 mercados de América Latina.
“Estamos muy contentos. En el lanzamiento industrial vinieron las autoridades nacionales y provinciales y decíamos que creemos que, en el futuro, las pickups de media tonelada van a crecer, el mercado se va a hacer mucho más importante y los clientes van a empezar a migrar a este tipo de vehículos”, amplió.
El contexto en el que llega este vehículo es desafiante. En el país, la producción está a la baja, aunque las exportaciones empiezan a recuperarse. Llegan cada vez más marcas, la oferta se amplía y los patentamientos bajan en relación a 2025.
“Hay más actores hoy en día y eso hace que la competencia se ponga más agresiva en términos de precio y costos. Por eso es importante que nosotros trabajemos en reducir la carga fiscal a las exportaciones. Hoy, un auto exportado de la Argentina tiene aproximadamente 12% de impuestos. Entonces es importante que reduzcamos los impuestos y que las compañías miremos hacia adentro y trabajemos en nuestros propios costos”, advirtió.
En ese sentido, especificó los cambios que la inversión de 350 millones de euros implicó en los procesos de Santa Isabel. Sibilla remarcó que hay un gran porcentaje de automatización en la planta, especialmente en soldadura y pintura, y que aprovecharon el cambio industrial para aplicar el “banco de horas” para los empleados de la fábrica.
“La reforma laboral tuvo un impacto muy significativo en ayudarnos a cerrar esto y el sindicato entendió perfectamente que tenemos que trabajar juntos para tener la flexibilidad necesaria para seguir atrayendo inversiones en Argentina”, comentó.
El banco de horas implementado representa un cambio en la forma de computar los pagos ante las paradas de la planta en caso de, por ejemplo, mantenimiento. Antes, los días de suspensión el empleado se quedaba en su casa cobrando el 75% de su sueldo correspondiente. Al recuperar las horas perdidas, por ejemplo, un fin de semana, se le pagaban 16 en lugar de ocho horas.
“Ahora, cuando la gente se queda en su casa por una suspensión de la planta, sigue cobrando el 100% de su salario. Cuando tiene que venir a trabajar un sábado en el futuro, si tuviera que hacerlo, trabajaría ocho horas y se le pagarían cuatro”, explicó.
“Eso te da más flexibilidad, tiene un costo menos oneroso para las compañías y se está cuidando el tiempo de descanso de la gente. Hay una cantidad máxima que puede trabajar durante el año”, añadió en relación a las horas de recupero. “Hubo buena aceptación. Tuvimos una muy buena charla con el sindicato y con el director mundial de fábricas de Renault. Lo que se puso sobre la mesa fue: ‘veamos juntos qué es lo que tenemos que hacer para traer más inversiones a esta planta’”, cerró.
En la charla se repasó la renovación que experimentó Renault en los últimos años con varios lanzamientos que cambiaron la estética, mecánica y tecnología. Su nuevo line-up, las ventas proyectadas y el mercado actual.
La Argentina experimenta una caída del 13% en patentamientos respecto a 2025, contrario a las expectativas que se tenían a comienzos de año. “No es un mercado malo en términos generales, recordemos que hace dos años y medio estábamos en 350.000 autos. Es muy inferior respecto a lo que pensábamos, que iba a ser de 650.000 autos, pero estaremos en 505.000. Es una baja frente al año pasado, pero con mucha más oferta y competidores”, analizó.
“El año que viene lo veo similar, por ahí un poco mejor en términos de vehículos, 520.000, pero no mucho más. Es un año de elecciones y sabemos que son como de transición, porque a veces la economía se pone en modo stand by esperando a ver qué pasa para el año siguiente”, proyectó.
El principal desafío al que se enfrentará el sector el año próximo se relaciona a la ampliación del acceso al auto 0km. Sibilla explicó que es la clase media la que experimentó una mayor caída en la demanda y que la clave de recuperación para ese segmento está en el mercado financiero.
“Lo que falta son tasas que les permitan comprar un auto a cinco o seis años con una cuota accesible y eso hoy no hay porque el mercado financiero no tiene la profundidad necesaria para ofrecer créditos de esas características. Necesitamos que mejore, pero no creo que pase el año que viene ”, comentó.
En el cierre de la entrevista, se hizo referencia a una ofensiva que Renault llevó a cabo en los últimos días. Al tiempo que se realizó una exposición de autos chinos en Costa Salguero, la marca del rombo presentó los Renault Days con varios mensajes alusivos a la industria de origen asiático.
Fuente original: La Nación
Fuente original: La Nación





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