Por la aceleración de la inflación y el freno en los ingresos desde fines del año pasado, la pobreza cortó la de baja que mantenía desde hace más de un año y medio en la Argentina, y aumentó a un 32,3% en el primer semestre del año, según datos oficiales. El Gobierno afirma que es un fenómeno temporal.

La indigencia también mostró un avance, de 6,3% a 7,5%, según el Indec.

La Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del Indec había informado que el primero y el segundo semestre del año pasado reflejaron, para las personas, un 31,6% y 28,2% de pobreza, respectivamente.

La información ya había sido anticipada por los especialistas privados que suelen seguir la realidad socioeconómica del país, como la consultora Ex Quanti, la Universidad Católica Argentina (UCA), el Cedlas y la Universidad Di Tella, entre otros. Todos los expertos sumaban en sus cálculos incrementos de la cantidad de pobres, por lo menos, desde hace tres trimestres.

Incluso, en el Poder Ejecutivo ya habían admitido semanas atrás que tendrían una foto desfavorable, de, por lo menos, una suba de dos puntos. Indicaron entonces que el avance de la pobreza llegó de la mano de la “inflación post ruido electoral”, que fue generada, a su vez, por la “incertidumbre y presión sobre el dólar” que había “impactado sobre los precios con rezago”.

Recalcaron igualmente que⁠ ⁠la inflación deteriora los ingresos de los más pobres, “lo que refuerza la importancia de continuar con el programa económico y con el proceso desinflacionario atado al superávit fiscal”.

En el oficialismo señalaron que la desaceleración de la inflación logrará que en los próximos semestres la situación vuelva a revertirse. Sin embargo, en agosto, las canastas que demarcan la línea de pobreza se movieron por encima del IPC, un signo de que no será fácil retomar el camino de baja.

A su vez, se acumulan 13 meses de retracción del empleo privado asalariado registrado, según datos del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), pese a los 500.000 puestos informales y cuentapropistas que nacieron desde 2023, y estimaciones privadas indican que la fuerte recuperación de los ingresos de los ocupados comenzó a perder dinamismo.

Vale recordar que, en un contexto de recuperación de los ingresos y baja de la inflación, entre el primer trimestre de 2024 y el tercero de 2025, la pobreza se redujo drásticamente en la Argentina. Entonces, salieron de la pobreza unos 12,9 millones de personas . El Gobierno suele decir que sacó de la pobreza a 14 millones de argentinos. Pero si se tiene en cuenta el final del último gobierno peronista hasta la actualidad, la baja neta lograda por Casa Rosada llega a los 2,2 millones de personas, según datos oficiales.

Sobre el futuro, algunos dudan, más allá de las previsiones oficiales. “La evolución más reciente introduce señales de alerta”, indicaron en ExQuanti. La consultora recuerda la fuerte caída de los ingresos de los ocupados tras el ajuste realizado por Milei al comienzo de 2024 y luego la mejora del poder adquisitivo (y la baja de inflación) que permitió la reducción de la pobreza. “Dicha recuperación comenzó a perder dinamismo; desde el tercer trimestre de 2025, el índice general permanece prácticamente estancado”.

“El freno en la recuperación de los ingresos reales de los ocupados parece reflejarse rápidamente en la evolución de los indicadores de pobreza”, agregaron. Y en un dato que suma al malestar general que se ve en las encuestas de opinión por el “no llego a fin de mes”, recordaron que en el primer trimestre de 2026 el ingreso medio real de los ocupados se ubica todavía un 13% por debajo del nivel registrado en el tercer trimestre de 2017.

“El aumento en la pobreza durante el primer semestre de 2026 que publicó el Indec no es una sorpresa; más bien confirma una tendencia que ya veníamos observando a finales del año pasado”, dijo Leopolodo Tornarolli, investigador del Cedlas cuando LA NACION lo consultó sobre el dato difundido.

“Aunque en el segundo semestre de 2025 se observó una caída, al mirar al interior de ese semestre ya se podía ver una suba entre los trimestres 3 y 4, la que continuó durante los dos primeros trimestres de 2026. La magnitud de la suba fue tal vez más importante de lo que esperábamos, más de cuatro puntos, aunque no tan grande en indigencia, donde fue algo más de un punto”, dijo. “Detrás de esta evolución hay dos factores principales: la suba en la inflación que se dio entre mayo de 2025 y marzo de 2026 y el poco dinamismo que muestra el mercado laboral sector registrado”, afirmó.

“La baja de la inflación de los últimos meses posiblemente implique que esta tendencia a la suba en la pobreza ya se haya detenido, pero para retomar una senda más sostenible de reducción en la pobreza es necesario un mercado laboral más dinámico que el que viene mostrando Argentina”, cerró.

Fuente original: La Nación

Fuente original: La Nación