La caminata y el legado de San Francisco
La caminata se enmarcó en las celebraciones por los 800 años de la Pascua de San Francisco, un acontecimiento central dentro de este año jubilar franciscano. La figura del «Pobrecillo de Asís», símbolo universal de paz, ecología y fraternidad, fue el faro que guió cada paso.
Un lema que resuena: «Vida en abundancia»
Bajo el inspirador lema «Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia» (Jn 10.10), la marcha reunió a cientos de personas de todas las edades. El carisma franciscano se hizo sentir con fuerza, pero la convocatoria trascendió fronteras religiosas e institucionales.
Fue notable la participación de diversas instituciones educativas y sociales que se sumaron a la iniciativa. Las imágenes que ilustran esta nota son testimonio de ello. En una de ellas, vemos a estudiantes del Centro Educativo Franciscano «San Francisco de Asís» portando con orgullo su estandarte. En otra postal de la jornada, se aprecia la presencia de jóvenes del Colegio «La Asunción», demostrando que el deseo de paz y bien es un anhelo compartido por toda la comunidad educativa junto al Colegio Franciscanas, Sagrada Familia…
Cánticos, oración y fraternidad en movimiento
El recorrido no fue un simple desfile. Fue una verdadera celebración de la vida y la fraternidad. A lo largo de las cuadras, el silencio se vio interrumpido por cánticos jubilosos y momentos de profunda oración. Las sonrisas en los rostros de los niños y jóvenes participantes reflejaban la alegría de sentirse parte de algo más grande: una comunidad que camina unida por un futuro mejor.
Las pancartas y banderas improvisadas por los asistentes reforzaban el mensaje. Entre los participantes del Colegio La Asunción, una cartulina azul destacaba: «Todos somos juntos, unamos fuerzas por la PAZ», una frase simple pero contundente que resume el espíritu de la jornada. Al frente de la columna, otro grupo de jóvenes portaba con reverencia la Cruz de San Damián, símbolo emblemático de la espiritualidad franciscana.
Un encuentro en la diversidad
La marcha culminó en el Parque del Encuentro, un escenario que simbolizó la apertura y el diálogo interreligioso, valores también muy queridos por San Francisco. Allí, el color y la alegría se multiplicaron, con niños luciendo gorras y accesorios coloridos, y musicales que invitaron a la reflexión y la celebración a través del baile y el movimiento.
Un legado que sigue vivo
Esta Marcha por la Paz no fue solo un evento recordatorio. Fue una demostración de que el legado de San Francisco de Asís, 800 años después, sigue más vivo que nunca en el corazón de los santiagueños. Una vez más, la comunidad demostró que, al caminar juntos, con «Paz y Bien» como bandera, es posible construir esa «vida en abundancia» que el Evangelio nos promete. ¡Que este gesto de paz siga resonando en nuestra ciudad!





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