Internacional

El regreso del sinsentido en la geopolítica

02/05/2026 2 min de lectura Por Redacción
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Lewis Carroll, matemático y creador de Alicia en el País de las Maravillas, usó su mente lógica para construir un universo de sinsentido. El sombrerero loco, un personaje clave en la obra, simbolizaba el desequilibrio mental asociado al uso de mercurio en la fabricación de sombreros de fieltro durante el siglo XIX. Su locura, sin embargo, no era caótica: era una crítica al mundo real.

El género del nonsense, que Carroll cultivó, se ha reactivado en la geopolítica moderna. Desde la pandemia, el análisis de discursos políticos como los de Javier Milei revela una lógica invertida, donde afirmaciones como el crecimiento del empleo y el consumo se entrelazan con afirmaciones absurdas, como la relación entre el consumo de huevo y el quebranto de empresas de mermelada.

Milei, comparado con el sombrerero loco por su estilo retórico, representa una versión contemporánea del nonsense aplicado al poder. Su enfoque, según el texto, refleja una guerra cognitiva que busca suprimir ideas contrarias, fusionando lo humano con la máquina que controla. Este enfoque, lejos de entretener, parece un calabozo para la razón.

La reaparición del sinsentido en contextos de crisis social y política genera un impacto profundo. En un país marcado por dolor e impotencia, las afirmaciones ilógicas de figuras como Milei intensifican la confusión. La crítica apunta a una necesidad urgente de recuperar la lógica, la claridad y la razón en un mundo que parece perder la brújula.

El texto concluye con una llamada a la acción: aferrarse a la razón en un contexto internacional inquietante. La pasión, en este contexto, no debe ser un sustituto de la lógica. Solo mediante pensamientos claros y potentes se puede construir una victoria que devuelva la realidad a un mundo desgarrado por el sinsentido.