El periodismo argentino se encuentra de luto tras la triste noticia del fallecimiento de Jorgelina Vidal, una destacada profesional que dejó una profunda huella en la profesión. A sus 54 años, Jorgelina nos dejó este viernes por la madrugada, luego de una valiente y prolongada batalla contra el cáncer, una lucha que enfrentó con una entereza y dignidad admirables hasta el último de sus días.

Jorgelina Vidal encarnaba el periodismo con una pasión inquebrantable, entendiendo su oficio no solo como una labor, sino como un compromiso genuino con la realidad y la sociedad. Su formación en la Universidad de Morón marcó el inicio de una carrera dedicada a la comunicación, siempre con un fuerte arraigo en el Oeste del Gran Buenos Aires, su hogar y el epicentro de su vida familiar junto a sus hijos Luca, Mateo y Francisco.

Su extensa trayectoria profesional la llevó por diversas redacciones y estudios, dejando una marca de idoneidad y rigor. En el diario Clarín, donde inició en la mesa de noticias y luego pasó a la sección Política, demostró rápidamente su aguda mirada y capacidad. Fue una pionera en la cobertura de temas del Conurbano, especialmente en La Matanza, el municipio más poblado del país, donde sus relatos capturaban tanto las grandes decisiones políticas como las historias cotidianas de sus habitantes.

Más allá de Clarín, su voz y su firma resonaron en medios como la agencia Télam, CNN Radio y Radio Mitre, consolidando su imagen de periodista integral y talentosa. Aquellos que compartieron con ella el ámbito laboral la recordarán por su generosidad, su profesionalismo impecable y, sobre todo, por su risa contagiosa. Jorgelina era de esas personas que siempre estaban dispuestas a ofrecer una mano, a guiar a los que recién comenzaban o a escuchar con atención a quien lo necesitara.

Incluso en los momentos más difíciles de su enfermedad, Jorgelina demostró una vitalidad y una capacidad para conectar con los demás excepcionales. Creó un grupo de WhatsApp para mantenerse cerca de sus seres queridos y compartía en redes sociales los avances de su lucha, transformando un canal de comunicación en un espacio de apoyo mutuo y optimismo. Aunque la muerte era un temor, nunca se dejó vencer por el desánimo, enfrentando cada desafío con valentía y una dignidad conmovedora. Su legado perdurará como un testimonio de amor por la vida y por la profesión.

Fuente original: Clarín