En muchas familias, especialmente en la nuestra, es común que los hermanos mayores asuman desde temprana edad un rol de cuidado hacia los más chicos. Desde prepararles algo para comer, ayudarlos con la tarea o simplemente acompañarlos cuando los padres no están, estas responsabilidades tempranas pueden dejar una marca significativa en el desarrollo personal.

La psicología ha puesto la lupa en este fenómeno, analizando cómo estas experiencias moldean la forma en que una persona se relaciona con los demás y enfrenta los desafíos de la vida. Se observa que quienes ejercen este rol a menudo desarrollan una autonomía y una capacidad de organización que superan lo esperable para su edad, fomentando un sentido de responsabilidad y habilidad para resolver problemas cotidianos.

Este cuidado entre hermanos es un concepto estudiado, pero cuando las responsabilidades exceden lo que es apropiado para la edad del cuidador, los especialistas lo denominan “parentificación”. Un estudio de Social Science Research, basado en datos de Estados Unidos, reveló que estas tareas son parte integral de la vida familiar, notando además que las mujeres y los hermanos del mismo sexo suelen asumir este rol con mayor frecuencia.

Si bien hacerse cargo de un hermano menor puede impulsar el desarrollo temprano de habilidades asociadas con la madurez, la moneda tiene otra cara. Investigaciones, como una publicada en Frontiers in Psychiatry, asocian la parentificación con un mayor malestar psicológico y una calidad de vínculo inferior con los padres. El apoyo social y una relación positiva con los progenitores son cruciales para mitigar estos efectos negativos.

Los expertos son claros: los beneficios suelen presentarse cuando el cuidado es ocasional y cuenta con el respaldo activo de los adultos. Cuando un niño asume casi por completo la crianza de un hermano, la experiencia puede transformarse en una carga abrumadora. La diferencia no radica en el acto de cuidar, sino en la magnitud de la responsabilidad que recae sobre alguien que todavía está en pleno proceso de crecimiento.

Fuente original: Clarín