Marta Fort, la reconocida influencer y heredera de Ricardo Fort, compartió públicamente su profundo deseo de convertirse en madre. Siguiendo en cierta forma los pasos de su padre, quien tuvo a sus hijos mediante gestación subrogada, Marta se mostró abierta a diversas alternativas para formar su propia familia.

Durante su participación en el ciclo de streaming Fort Show, la joven fue consultada sobre sus proyectos a futuro y no dudó en expresar su anhelo personal. Dejó en claro que tiene una edad límite autoimpuesta para ser madre biológicamente y, en caso de no concretarse antes de ese momento, no dudaría en recurrir a la gestación subrogada. “Si tengo 35 o 36 años, estoy soltera y no tengo planes con nadie, lo voy a tener de esa forma porque yo quiero ser madre por A o por B”, afirmó en una entrevista.

La hija del mediático también se refirió a las críticas que a veces rodean a la gestación subrogada, defendiendo firmemente la práctica. Su postura se basa en su propia experiencia, destacando la importancia del acompañamiento y los vínculos afectivos. “Si uno está bien acompañado, el método es lo de menos”, sentenció, resaltando que ella misma creció rodeada de figuras de apoyo como su niñera Marisa (a quien considera una madre adoptiva), Gustavo Martínez y César Carozza.

Marta recordó las dificultades que enfrentó durante su infancia y adolescencia debido a la exposición mediática de su nacimiento. Comentó cómo en la escuela, tanto compañeros como profesores, los miraban con pena, creyendo que su madre los había abandonado. Incluso, reveló que una institución secundaria se negó a aceptarlos por no comprender su historia familiar, pensando erróneamente que habían sido abandonados.

A pesar de estos desafíos, Marta aseguró que tanto ella como su hermano Felipe siempre tuvieron claridad sobre sus orígenes y nunca sintieron que les pesara. Subrayó que, desde pequeños, estuvieron rodeados de múltiples figuras importantes que suplieron cualquier ausencia, concluyendo: “Estoy llena de gente adoptiva que nunca me hace ni me hizo sentir sola”.

Fuente original: Clarín