Hay algo que las familias de artistas saben bien: la música no llega, está. Está en las conversaciones de sobremesa, en los ensayos que se cuelan por las paredes, en los viajes largos con canciones de fondo. Y a veces, cuando el talento es real, aparece antes de que uno pueda siquiera explicarlo. A Ángela Torres le pasó exactamente eso. Con apenas tres años, su tío Diego Torres la subió al escenario del estadio Monumental ante unas 50 mil personas. No fue un gesto simbólico ni una travesura familiar: fue, sin que nadie lo supiera entonces, el primer momento de un destino que parecía escrito para continuar el legado que inició su abuela, la inolvidable Lolita .

La charla tuvo lugar en Ferne con Grego, el programa conducido por Grego Rosselló para el stream de Telefe, donde Ángela se presentó junto a su novio, Marcos Giles . En un momento de la entrevista, Rosselló trajo el recuerdo del recital, el 17 de mayo de 2003, cuando ella tenía apenas tres años. Un momento que, dijo, permanece en su memoria a pesar del tiempo transcurrido.

El clip en cuestión mostró a la entonces niña a upa de su padre interpretando “Color esperanza”, el tema compuesto junto a Coti Sorokin que se volvió un hit mundial, una pintura de época del país y el cierre obligado del concierto. Ella saludó a la multitud y siguió la letra, buscando compartir protagonismo con su tío más famoso.

Las imágenes dispararon algo en el estudio. Marcos Giles lo resumió con naturalidad: “Ella quería que el tío la dejara en paz”. Pero lo que Ángela recordó fue bastante más que eso. Adentro de esa nena de tres años había una conciencia plena del momento. “Yo pensaba: ‘Tío, callate, es mi momento’” , reveló entre risas. Y también cierta ironía, y un reproche propio de la inconsciencia de la edad: “¿Para qué me subiste, papito?” . Por eso, contó, le cantaba fuerte, para que Diego le acercara el micrófono.

Lo que podría leerse como una anécdota tierna tiene, en la voz de Ángela, otra dimensión. “ Esos recuerdos los tengo muy grabados. Me acuerdo todo: lo que veía, lo que pensaba, lo que sentí ”, describió. Y fue más lejos: “Toda mi vida quise hacer esto. O sea, nunca pensé en hacer otra cosa. Canto desde esa edad, como que hay algo ahí que para mí se me despertó cien por ciento” .

El recuerdo tuvo lugar en un momento muy especial para Ángela. La visita a Ferne con Grego fue la primera vez que la pareja daba una nota juntos hablando de su relación , un tiempo después de confirmar el noviazgo. La propia cantante lo reconoció sin rodeos al arrancar la charla, abriendo la puerta de su vida personal: “Nunca hicimos una nota juntos hablando de nosotros”, dijo, y eso marcó el tono de todo lo que siguió.

La conversación fue, en ese sentido, doblemente íntima. Ángela habló de lo que Marcos significó en su vida: “Me enamoré de todo de él, la verdad. Siempre me sentí muy en confianza con él”. Y él, por su parte, admitió que la exposición pública le generaba pudor, pero que era ella quien le daba la seguridad para animarse. “Todos los pasos que daba los daba porque encontraba en ella como la respuesta mía”, dijo Giles. En ese marco de apertura y complicidad fue que Rosselló trajo el tema y ella no dudó: tenía tres años, no cuatro. La precisión no era un detalle menor. Ese recuerdo, dijo, lo tiene grabado como si fuera de ayer.

Fuente original: Infobae

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