La Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (Anla) autorizó a Hidroituango a almacenar más agua del río Cauca y elevar temporalmente el embalse de la cota 408 a la 420 para anticiparse a un posible fortalecimiento de El Niño entre 2026 y 2027, una decisión con la que la central podrá descargar menos agua de la que recibe y crear reservas antes de los meses de mayor sequía.
El cambio permitiría guardar cerca de 390 millones de metros cúbicos adicionales, una reserva que, según EPM, equivale a la energía que consume Medellín durante aproximadamente 15 días . La autorización quedó formalizada en una resolución expedida el 20 de agosto y rige bajo condiciones de seguimiento ambiental, hidráulico, geotécnico y operativo.
La entidad modificó de forma transitoria la llamada regla de operación, la norma que definía cuánta agua debía entregar la hidroeléctrica para garantizar el caudal del Cauca aguas abajo . En términos prácticos, el proyecto podrá soltar por el vertedero y la casa de máquinas un volumen inferior al que entra al embalse, con lo que podrá aumentar de manera gradual su nivel.
Según la resolución, Hidroituango volverá de manera temporal a una norma operativa más flexible emitida en 2009 y modificada en 2019. El permiso irá hasta el 31 de julio de 2027, hasta que el Ideam declare oficialmente el fin de El Niño o antes, si el río recupera niveles normales durante al menos 30 días consecutivos.
La medida responde a una preocupación que EPM venía planteando desde julio. El gerente general de la empresa, John Maya Salazar, había explicado que la regla vigente impedía embalsar aun si avanzaba la adecuación del proyecto para subir a la cota 420.
Maya lo resumió así: “Aquí hay algo fundamental para poder llegar a esa cota 420. Hay una regla de operación que consiste en que el caudal que es medido en la estación Olaya es el mismo que sale por el vertedero y por la generación. Eso no nos da opción a que tengamos un gap para poder empezar a embalsar” , dijo a El Colombiano .
Luego añadió: “Es como cuando uno tiene una poceta, en la que uno ve el agua que entra y el agua que sale. Si hacemos que el agua que entre sea mayor a la que sale, pues vemos que la poceta va subiendo, pero si son iguales siempre vamos a tener el mismo nivel ”.
La resolución fijó además un límite para el periodo más exigente. Entre enero y abril de 2027, la represa deberá dejar salir como mínimo 198 metros cúbicos por segundo, con el fin de evitar que el Cauca se quede sin caudal.
De acuerdo con el Ideam, existe una probabilidad del 69% de que El Niño alcance una intensidad “muy fuerte” entre octubre y diciembre de 2026 y que sus condiciones persistan hasta el primer trimestre de 2027 . El instituto advirtió que un episodio de esa magnitud puede reducir caudales, elevar temperaturas y alterar los patrones de lluvia.
El ministro de Ambiente, Fabio Arjona, presentó la autorización como una medida de preparación hídrica y energética. “Después de una evaluación técnica y de diferentes estudios sobre el comportamiento del agua, Anla autorizó temporalmente a Hidroituango a subir el nivel de su embalse de la cota 408 a la 420” , afirmó por medio de un mensaje publicado en su cuenta en X.
Arjona agregó que el objetivo es guardar agua antes de los meses más secos para usar esa reserva cuando disminuya la disponibilidad en el río.
También señaló que la operación estará sujeta a vigilancia permanente y que deberá ajustarse o suspenderse si aparecen afectaciones sobre captaciones, calidad del agua, ecosistemas, comunidades o si surgen alertas hidráulicas o geotécnicas.
El proyecto tiene un peso central en el sistema energético nacional. EPM ha advertido que Hidroituango aporta el 11% de la energía del país y que durante la última temporada seca fue la central que evitó un regreso al racionamiento.
Aunque la represa fue diseñada para operar a 420 metros sobre el nivel del mar, hasta ahora solo había podido llegar a la cota 408. Una de las razones era la obligación ambiental de remover la cobertura vegetal de las zonas que quedarían bajo el agua antes de elevar el nivel del embalse.
En julio, Juan Fernando Morales, jefe ambiental y social del proyecto, explicó, al medio citado, que esa exigencia convivía con otra inquietud: la restricción normativa sobre el caudal del río.
EPM sostuvo desde hace más de 10 años estudios científicos con respaldo internacional que, según la empresa, muestran que omitir esa remoción apenas afectaría en un 0,6% la calidad del agua.
La empresa avanza en la tala exigida por la licencia y esperaba terminar esa labor entre octubre y noviembre. Mientras tanto, abrió conversaciones con la autoridad ambiental y con el Gobierno para revisar si podían flexibilizarse los requisitos ante la inminencia de la sequía.
La autorización conocida ahora no elimina esas condiciones ambientales, pero sí despeja una de las trabas que más preocupaban a EPM de cara a los próximos meses.
Fuente original: Infobae
Fuente original: Infobae





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