Venezuela ha dado un giro estratégico en su política energética, otorgando licencias a tres empresas extranjeras para la exploración y producción de gas natural. Esta apertura del sector, impulsada por Estados Unidos, se concretó tras meses de suspensión debido a los devastadores terremotos de junio y marca un nuevo capítulo en la relación del país caribeño con el mercado internacional.
Las nuevas concesiones fueron destinadas a British Petroleum, XRG de Emiratos Árabes Unidos y UCC, con sede en Qatar, quienes trabajarán en el desarrollo del yacimiento de gas natural Loran. Esta decisión se enmarca en una reforma de la ley energética, impulsada por la presidenta encargada Delcy Rodríguez, que busca permitir el acceso de firmas estadounidenses y de otras nacionalidades a los vastos recursos del país, poseedor de las mayores reservas probadas de petróleo y extensos yacimientos de gas natural a nivel mundial.
En contrapartida a esta apertura, Washington ha flexibilizado las sanciones impuestas durante el régimen anterior, facilitando la entrada de capital y tecnología. El vicepresidente de Gas de PDVSA, Jannier Viloria, anunció que el país proyecta incrementar el suministro de gas metano al sistema termoeléctrico y alcanzar una entrega de aproximadamente 2.000 millones de pies cúbicos diarios al mercado interno para diciembre, garantizando el abastecimiento nacional para los sectores eléctrico, industrial, doméstico y comercial.
La noticia cobra especial relevancia para Argentina, ya que en medio de estas transformaciones energéticas, el gobierno venezolano firmó un addendum de contrato con la multinacional argentina IMPSA. El acuerdo tiene como objetivo reactivar la construcción de la central hidroeléctrica Tocoma, ubicada en el estado Bolívar, una obra clave para el sistema eléctrico venezolano que ha enfrentado fallas crónicas y que se encontraba paralizada desde hace años.
La central de Tocoma, que integra el complejo hidroeléctrico de Guayana, comenzó a construirse en 2007 con una fecha de finalización prevista para 2014, pero su avance se detuvo en un 87,19%. La reactivación con IMPSA busca completar la instalación de diez unidades generadoras, sumando 2.640 megavatios al sistema eléctrico nacional y fortaleciendo la capacidad de generación en un contexto de persistentes problemas en el servicio y llamados oficiales al ahorro energético.
Fuente original: Infobae




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