Agustín Módica, un joven delantero de 23 años nacido en Italia pero con raíces argentinas, se ha convertido en la gran sorpresa del Torneo Clausura de fútbol. Con 8 goles en solo 6 partidos, el atacante de Gimnasia de Mendoza lidera la tabla de artilleros, destacándose por su olfato goleador y su capacidad para definir en momentos clave. Su presente exitoso contrasta con una vida marcada por un pasado traumático y una carrera futbolística que encontró su rumbo definitivo en la provincia de Mendoza.

Hijo de Pablo Módica, un futbolista argentino que desarrolló gran parte de su carrera en el ascenso italiano, Agustín nació en Pietra Ligure en 2003 y regresó a Argentina a los dos años. Sus primeros pasos en el fútbol los dio en Rosario, pasando por clubes como Amistad y Progreso, Jorge Griffa y Río Negro, antes de llegar a Central Córdoba de Rosario, donde marcó 30 goles. Posteriormente, se sumó a Rosario Central, club del que es hincha, pero una lesión y la fuerte competencia, incluso con Alejo Véliz, limitaron su participación y rendimiento.

Sin embargo, la historia de Módica tiene un capítulo mucho más oscuro. A los 10 años, en 2013, Agustín se salvó milagrosamente de la trágica explosión de Salta 2141 en Rosario, un evento que dejó 22 víctimas fatales y decenas de heridos. El joven dormía en la casa de su abuela, ubicada frente al edificio siniestrado. Despertado por el olor a gas y la insistencia de su abuela, se dirigió a una habitación trasera. Mientras se agachaba para atarse los cordones, la ventana detrás suyo explotó, causándole un pequeño corte en la ceja y un trauma que lo llevó a un tratamiento psicológico intensivo.

Después de esos momentos difíciles y de no encontrar la continuidad deseada en Rosario Central, Módica decidió buscar nuevos horizontes. En enero pasado, arribó a Gimnasia de Mendoza, donde rápidamente se sintió valorado y encontró su mejor versión. «Me volví a sentir jugador desde que llegué a Gimnasia de Mendoza», afirmó el delantero, quien firmó un contrato hasta 2029 y ya acumula 12 tantos en 20 partidos. Aunque su presente lo ilusiona con la Selección Italiana, Agustín se mantiene enfocado en su club, agradecido por la oportunidad y con la convicción de que su historia recién comienza.

Fuente original: La Nación