La neurotecnología y el desarrollo de interfaces cerebro-máquina (ICM) están marcando un antes y un después en el abordaje de enfermedades neurológicas que hasta hace poco parecían insuperables. Estos avances, que combinan neurociencia, ingeniería e inteligencia artificial, no solo están mejorando la calidad de vida de muchísimas personas, sino que también abren una ventana de esperanza en la lucha contra condiciones como la demencia, el Parkinson y la esclerosis lateral amiotrófica (ELA).
Una de las aplicaciones más prometedoras de esta tecnología se centra en el retraso de la demencia. María López Valdés, directora de Bitbrain, una empresa líder en el sector, explicó que las ICM podrían postergar la aparición de esta enfermedad. «Creemos que esto puede retrasar la aparición de la demencia, porque uno de los problemas que tienen estos pacientes es que duermen muy poco, con lo cual se acelera todo el proceso de deterioro», sostuvo. Al mejorar la estimulación cerebral y, consecuentemente, los patrones de sueño, se podría ralentizar el avance del deterioro cognitivo, ofreciendo un alivio significativo a pacientes y sus familias.
Más allá de la prevención, las interfaces cerebro-máquina ya están transformando la autonomía de quienes padecen limitaciones motoras severas. Sistemas como el desarrollado por el grupo UMA-BCI de la Universidad de Málaga permiten a pacientes con síndrome de enclaustramiento o ELA comunicarse eligiendo letras o pictogramas en una pantalla solo con la actividad cerebral, sin necesidad de movimiento muscular. En el ámbito de la movilidad, el laboratorio BMI Lab de la Universidad Miguel Hernández de Elche ha logrado que exoesqueletos sean controlados por la mente, devolviendo la capacidad de caminar. Incluso, se ha conseguido que una persona tetrapléjica use una cuchara mediante estimulación eléctrica controlada por el cerebro, un hito mundial.
Los beneficios de la neurotecnología no se limitan a la rehabilitación física. En el caso del Parkinson, la estimulación cerebral profunda adaptativa, pionera en la Clínica Universidad de Navarra, ajusta la terapia en tiempo real según la actividad cerebral del paciente, logrando tratamientos más personalizados y efectivos con menos efectos secundarios. Además, se están desarrollando videojuegos controlados por la mente que no solo servirán para la rehabilitación cognitiva, sino también para mantener la mente activa en cualquier persona, buscando extender sus beneficios más allá del ámbito clínico y acercar la estimulación cerebral al día a día.
Fuente original: Infobae

