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El Papa León XIV llega a una España donde la fe católica enfrenta un notable retroceso

31/05/2026 3 min de lectura Por Redacción
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La semana que viene, el Papa León XIV pisará suelo español, pero el panorama religioso que encontrará dista mucho del que recibió Benedicto XVI en 2011. Según los últimos datos del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), la proporción de españoles que se identifican como católicos sufrió una baja de 17,4 puntos en los últimos quince años, marcando un cambio significativo en la identidad del país.

Hoy en día, apenas el 56,1% de la población española se declara católica, y de estos, solo un 18,3% se considera practicante. El resto se distribuye entre agnósticos (11,8%), no creyentes o indiferentes (12,4%) y ateos (14,7%). La asistencia a misa regular es minoritaria, con solo uno de cada seis fieles yendo con frecuencia, mientras que casi la mitad solo participa en ceremonias puntuales. Asimismo, se observa una reducción de casi el 50% en matrimonios, bautizos y primeras comuniones respecto a la década anterior, evidenciando un declive en la práctica religiosa tradicional.

Esta situación contrasta fuertemente con 2011, cuando el 73,5% de los españoles se identificaba como católico. A pesar de esta disminución general, la Iglesia Católica mantiene una presencia significativa en ciertos ámbitos, como la educación, donde sus escuelas albergan a más de 1,1 millones de alumnos, representando un 15% del sistema educativo nacional. Incluso en el ámbito funerario, el 85,4% de los entierros sigue el rito católico, aunque las cremaciones y otras confesiones ganan terreno y ya son parte del paisaje.

La llegada de León XIV también se da en un momento de notable sintonía entre el Gobierno español y la Santa Sede. En los últimos ocho años, se lograron cinco acuerdos importantes, entre ellos la creación de un sistema de compensación para víctimas de abusos sexuales en la Iglesia, la resignificación del Valle de los Caídos y la renuncia a ciertas exenciones fiscales. Además, comparten una agenda que incluye temas como la migración, la paz, la lucha contra la desigualdad y los desafíos de la Inteligencia Artificial. El presidente Pedro Sánchez, incluso, calificó al Pontífice como una «brújula moral» y una «inspiración» necesaria para el mundo actual.

Esta visita apostólica, que incluirá actos multitudinarios y momentos de gran simbolismo, servirá como un claro termómetro para evaluar el peso y la influencia que la Iglesia Católica aún conserva en la vida pública de España, en un contexto de transformaciones sociales y espirituales profundas.

Fuente original: Infobae