En una increíble historia de supervivencia que conmueve al mundo, el guía nepalí Dawa Sherpa resistió seis días en las implacables laderas del Monte Everest. El experimentado montañista de 57 años cayó en una profunda grieta y fue alcanzado por una avalancha, sufriendo fractura de fémur, congelación severa y deshidratación extrema. Su relato, compartido con la agencia AFP, no solo destaca su fortaleza, sino que también reaviva el debate sobre los peligros que enfrentan los trabajadores del Everest y la eficacia de los protocolos de rescate en la montaña más alta del planeta.
Conocido como “Hillary” en homenaje a Sir Edmund Hillary, Dawa Sherpa trabajaba como cocinero en el Campamento 2 del Everest para la empresa Himalayan Traverse Adventure. El 28 de mayo de 2026, lo convocaron para reemplazar a un guía en una expedición, a pesar de que él mismo nunca había escalado la cima. El grupo alcanzó el Balcón, a unos 8.400 metros de altitud, y comenzó el descenso al anochecer. A unos 7.900 metros, Dawa se quedó sin oxígeno, le pidió a su compañero británico Chris Thrall que continuara y quedó colgando de la cuerda, exhausto y solo.
En su desesperada travesía, Dawa descendió lentamente hasta encontrar un puesto donde halló fideos instantáneos, que le dieron la energía para seguir. Logró llegar al Campamento 3, a unos 7.100 metros, donde pasó la noche en medio de vientos violentos. Mientras tanto, su equipo ya había dado el alerta desde el Campamento 2, pero los intentos de comunicación fueron inútiles: su teléfono satelital no funcionaba y el walkie-talkie no tenía batería.
Al día siguiente, tras un agotador recorrido, Sherpa alcanzó el Campamento 2, pero ya no quedaba nadie. Decidió continuar hacia el campamento base, cargando una pesada mochila de 28 kilogramos con equipo y bombonas de oxígeno vacías. Fue en la traicionera cascada de hielo de Khumbu, uno de los tramos más peligrosos de la ruta, donde la tragedia casi se completa: resbaló y se precipitó por una escalera, quedando atrapado en una grieta. Se golpeó la cabeza y se lesionó la pierna, pero encontró galletitas, chocolate y café liofilizado entre sus pertenencias, subsistiendo con hielo para humedecer su boca.
Durante tres días, Dawa Sherpa permaneció en el fondo de la grieta, sin forma de escalar las paredes lisas. “Me preguntaba si iba a vivir o morir, esperando que alguien viniera a rescatarme. Pero no apareció nadie. Fue una avalancha la que vino a salvarme”, relató a AFP. La acumulación de nieve del alud rellenó parcialmente la grieta, lo que le permitió crear una rampa improvisada y salir arrastrándose, una tarea que le llevó al menos una hora.
Al alcanzar el sendero, encontró una cuerda y la siguió hasta las inmediaciones del campamento base. Allí, el 4 de junio, un equipo del Comité de Control de la Contaminación de Sagarmatha (SPCC) lo encontró con vida. Fue evacuado en helicóptero a Katmandú, donde los médicos confirmaron la gravedad de sus lesiones. Su milagrosa supervivencia provocó alivio, pero también indignación en su familia y en la comunidad del Himalaya por la demora en las tareas de rescate, reabriendo el debate sobre las condiciones laborales y los riesgos extremos que enfrentan los guías en el Everest, quienes asumen la mayor parte del peligro en esta industria.
Fuente original: Infobae

