La Selección Argentina tuvo un debut lleno de emociones y vaivenes en el Dallas Stadium. Apenas transcurridos tres minutos del encuentro, Lautaro Martínez protagonizó una jugada clave al penetrar la defensa austriaca y ser derribado dentro del área. Aunque el árbitro egipcio Amin Mohamed no sancionó la falta inicialmente, la intervención del VAR, a cargo del qatarí Khamis Almarri, lo llevó a revisar la acción. Tras la consulta, se confirmó la infracción y se pitó un penal a favor de la Albiceleste.
La decisión de sancionar la pena máxima fue considerada correcta por los expertos. La jugada se originó tras una brillante asistencia de Enzo Fernández. Si bien los defensores Xaver Schlager y Stefan Posch intentaron disputar el balón, llegaron tarde y terminaron impactando el pie de apoyo de Lautaro, interrumpiendo su carrera y desequilibrándolo. Según la Regla 12 de la IFAB, este tipo de contacto, calificado como «imprudente» por la falta de precaución de los defensores, justifica la sanción de un penal, aunque no implique necesariamente una tarjeta disciplinaria.
Sin embargo, la alegría duró poco. A los ocho minutos, Lionel Messi se hizo cargo de la ejecución, pero su remate se desvió por el costado del poste izquierdo, desperdiciando una oportunidad inmejorable para abrir el marcador. Este fallo interrumpió el buen inicio de Argentina, que dominaba el juego ante un equipo europeo replegado. Para Messi, este fue su tercer penal errado en Copas del Mundo (sin contar tandas), sumándose a los fallos ante Islandia en Rusia 2018 y Polonia en Qatar 2022, en un total de ocho ejecuciones mundialistas.
La redención de la Pulga no se hizo esperar. A los 38 minutos, tras una excelente combinación ofensiva, Messi volvió a mostrar su magia y con una definición clásica, marcó el 1-0. Este tanto no solo le dio la ventaja a Argentina, sino que también lo catapultó a la cima de la tabla histórica de goleadores de los Mundiales con 17 tantos, superando al alemán Miroslav Klose. Antes del final del partido, Messi continuó agrandando su leyenda al convertir otro gol, estableciendo un nuevo récord con 18 gritos, consolidándose como el máximo artillero en la historia de las Copas del Mundo.
Fuente original: Infobae

