El expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, decidió posponer por tres días la aplicación de aranceles del 50% sobre importaciones canadienses, valoradas en unos 20.000 millones de dólares. La medida llegó a último momento, justo antes de la medianoche, tras intensas negociaciones que permitieron alcanzar un acuerdo provisorio entre Washington y Ottawa, evitando así una escalada comercial.

Trump comunicó la noticia a través de su plataforma Truth Social, confirmando que la pausa en los gravámenes se debe a un entendimiento entre ambos países, aunque aún restan finalizar los documentos. Estos aranceles, que habrían afectado productos variados desde palos de hockey hasta insumos médicos, estaban previstos para entrar en vigencia y prometían una respuesta contundente por parte de Canadá, que ya había amenazado con aplicar sus propias tasas en represalia.

La relación comercial entre Estados Unidos y Canadá es crucial, con un intercambio que superó los 880.000 millones de dólares el año pasado. Para Canadá, la dependencia del mercado estadounidense es enorme, ya que el 72% de sus exportaciones se dirigen allí. La implementación de estos aranceles habría golpeado significativamente su economía. Del lado estadounidense, los importadores habrían sido los primeros afectados, con costos que, en última instancia, se trasladarían a los consumidores a través de precios más altos, un tema sensible en un año electoral con preocupaciones por el costo de vida.

Esta movida de Trump se enmarca en su política económica de presionar a sus socios comerciales, buscando impulsar la producción interna. En este caso, la administración utilizó una ley de la Gran Depresión (Sección 338 de la Ley Arancelaria de 1930), que permite imponer aranceles de hasta el 50% sin investigación previa. Aunque la Corte Suprema ya había anulado aranceles anteriores de Trump, esta vez se recurrió a una base legal que nunca antes se había utilizado. La suspensión de los aranceles también otorga un respiro para las negociaciones del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), donde la amenaza de estas tasas funciona como una herramienta de presión.

Fuente original: Infobae