El gobierno colombiano actualizó las cifras del devastador terremoto de magnitud 7.4 que sacudió al país el pasado 10 de agosto. La Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) confirmó que el número de víctimas fatales ascendió a 329, mientras que 247 personas continúan desaparecidas, generando una profunda preocupación en todo el territorio.
El impacto del sismo fue masivo, dejando a 4.600 personas heridas y afectando directamente a más de 154 mil familias, lo que representa a 314.751 individuos en 481 municipios distribuidos en la mitad de los departamentos del país. La infraestructura también sufrió daños catastróficos: 171.273 viviendas resultaron averiadas, 31.183 fueron completamente destruidas y 553 edificios se derrumbaron, con Cali y Pereira como las ciudades más golpeadas.
Este terremoto, el más potente que ha experimentado Colombia en los últimos 25 años, tuvo su epicentro en San José del Palmar, en el departamento de Chocó, y sus efectos se extendieron con particular dureza en Valle del Cauca, Risaralda, Caldas y Quindío. La magnitud del desastre natural ha puesto a prueba la capacidad de respuesta y resiliencia de la nación.
Como si la tragedia del terremoto no fuera suficiente, Colombia enfrenta ahora una nueva emergencia: múltiples incendios forestales. Bomberos, la Fuerza Aérea, la Policía y diversos equipos de emergencia trabajan incansablemente para controlar 24 focos de fuego que se propagan en 13 municipios de Tolima. Las labores de extinción se ven complicadas por la dificultad de acceso a algunas zonas, lo que dificulta el traslado de agua y equipamiento. Las autoridades investigan si estos incendios fueron provocados intencionalmente, sumando un interrogante más a la ya delicada situación.
Fuente original: Clarín



Deja una respuesta