El reconocido periodista Tomás Bárbulo regresa al mundo literario con su nueva novela, ‘Aaiún’, una obra que promete sumergir a los lectores en un capítulo poco conocido de la historia española. Aunque el protagonista lleva su apellido, Capitán Bárbulo, el autor aclara que es un recurso de humor y distensión ante la crudeza de la trama, no una representación directa de su padre militar o de sí mismo.
La novela, ambientada en 1975 en El Aaiún, entonces una colonia española en territorio saharaui, narra la historia del Capitán Bárbulo, quien, enamorado de una joven marroquí llamada Aicha, se ve inmerso en la investigación de la violación de una niña. Sin embargo, lo que comienza como una pesquisa criminal se transforma en una trama mucho más compleja, revelando un mundo que, según el escritor, “se acabó y la mayoría de los españoles no conocen”. Es una historia de amor y militar, pero sobre todo, el retrato de una época irrepetible.
La gestación de ‘Aaiún’ se remonta a la adolescencia de Bárbulo, cuando vivió en El Aaiún y fue testigo de un momento histórico singular. Hace unos años, la idea del final de la historia lo impulsó a escribir. Su experiencia se complementa con una exhaustiva investigación; en 2002, el periodista publicó el ensayo ‘La historia prohibida del Sáhara español’, lo que le permitió acceder a documentos clasificados y realizar entrevistas clave. Esta labor de archivo enriqueció el marco histórico de la novela, dotándola de una verdad palpable más allá de la ficción.
El Aaiún no es solo un escenario, sino un personaje más en la novela. El siroco, ese viento denso cargado de arena, recuerda constantemente al lector la hostilidad del desierto, un territorio que Bárbulo describe como gobernado por y para militares, donde la población local vivía marginada. A través de personajes como Aicha, la novela expone el clasismo de los militares hacia los saharauis y marroquíes, y la superioridad cultural que marcó la época, reflejada incluso en la interpretación de creencias como los ‘djinn’ o genios.
Bárbulo invita a la reflexión sobre el colonialismo y la memoria histórica. Critica cómo la sociedad europea desestimaba las creencias locales mientras abrazaba las propias, y subraya la importancia de que las nuevas generaciones conozcan lo sucedido en el Sáhara. Para el autor, es fundamental entender que “no es solo que tuviéramos colonia hasta hace 50 años, sino que la esclavitud no se abolió hasta hace 50 años”, haciendo un llamado a una mayor formación y conciencia sobre estos capítulos olvidados de la historia.
Fuente original: Infobae




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