Javier Milei regresó a la Casa Rosada para una reunión de Gabinete, marcando su vuelta a Balcarce 50 después de un período prolongado en Olivos. Esta decisión se da en un contexto de comentarios mediáticos sobre su ausencia, generando cierta incomodidad en el círculo íntimo del Gobierno. Algunos funcionarios señalan que esta distancia del despacho presidencial no es habitual y contribuye a una dinámica interna más compleja, donde las sugerencias se hacen con cautela y el temor a la represalia es palpable.

Dentro del Ejecutivo, se percibe un clima de cautela donde algunos funcionarios evitan contradecir al Presidente por temor a represalias, lo que podría derivar en decisiones erróneas en momentos críticos. Paralelamente, la figura de Karina Milei, a quien el propio Presidente denomina “El Jefe”, ha ganado una influencia notoria, asumiendo roles clave en la gestión y las negociaciones políticas, incluso con gobernadores y referentes del PRO. Este ascenso coincide con un cambio en la estrategia comunicacional, que ahora prioriza plataformas como Instagram y TikTok, buscando reconectar con un público joven masculino que el Gobierno teme estar perdiendo, incluso utilizando cuentas generadas por inteligencia artificial para ese fin.

En medio de estas reconfiguraciones internas, el Presidente ha redoblado su defensa de la política económica, enfatizando el ajuste, el déficit cero y la estabilidad cambiaria como prioridades innegociables. Sin embargo, el camino no es sencillo. El Gobierno enfrenta la necesidad de construir consensos con la oposición en el Congreso para avanzar con reformas legislativas cruciales, como la Carta Orgánica del Banco Central. Las negociaciones son complejas, especialmente con el PRO, que utiliza su peso en la suspensión de las PASO como moneda de cambio, y con los gobernadores, actores fundamentales en el Senado, donde sus votos son decisivos.

Mientras tanto, el peronismo, que hasta hace poco se veía sin chances para 2027, muestra señales de reorganización interna y busca alianzas con gobernadores del centro del país. La estrategia es presentar un candidato moderado que pueda competir con Milei, vislumbrando un escenario de balotaje. Esta posibilidad genera preocupación en el oficialismo. A su vez, las tensiones internas en el Gobierno se evidencian en la mesa política, donde figuras como Luis Caputo piden acuerdos amplios que chocan con la visión más “artesanal” del karinismo. Incluso declaraciones de referentes como Patricia Bullrich sobre sus aspiraciones presidenciales generan fricciones, mostrando un oficialismo con diversas facciones y agendas propias, en un escenario de alta complejidad política.

Fuente original: Infobae