Fatima Zakaria, una licenciada en trabajo social de 27 años, vivió una tragedia en junio de 2023 cuando su ciudad natal, El Geneina en Darfur occidental, fue atacada. Durante la huida, perdió a su padre, esposo y tres hermanos, y fue herida de bala. Gracias a la solidaridad de otras familias, logró sobrevivir y reencontrarse con su madre y hermanos en Chad.
En el asentamiento de Aboutengue, Fatima fundó una asociación de mujeres refugiadas que produce artesanías y ofrece apoyo emocional. Su historia refleja la resiliencia de quienes enfrentan la crisis humanitaria más grande del mundo, con 11,6 millones de personas desplazadas, incluyendo a 4,4 millones que huyeron al extranjero.
Chad acoge a más de 1,3 millones de refugiados sudaneses, una cifra que podría alcanzar 1,48 millones en 2026. La presión en los países anfitriones es enorme, pero la solidaridad local persiste. Sin embargo, la respuesta humanitaria requiere financiamiento urgente para abordar necesidades como alimento, agua, atención médica y educación.
Acnur, junto con aliados, trabaja para apoyar a las personas afectadas, pero el desafío sigue siendo abrumador. La emergencia no solo es un llamado a la acción, sino una prueba de la capacidad global para no ser indiferentes ante el sufrimiento.
La historia de Fatima, tejiendo esperanza en una casa de Aboutengue, es un recordatorio de que, incluso en la oscuridad, la humanidad puede encontrar caminos para reconstruir vidas. El mundo no puede ignorar esta crisis, y la solidaridad colectiva es la única vía para ayudar a quienes no tienen otra opción que huir.

