San Martín de Tucumán atraviesa un momento de máxima tensión. Tras la reciente derrota ante Atlanta en Villa Crespo, el “Santo” se encuentra décimo en la Zona B de la Primera Nacional, a cuatro puntos de Colegiales, el último equipo que hoy estaría ingresando al Reducido. Con solo tres fechas por delante, el margen de error es nulo y el conjunto de La Ciudadela está obligado a sumar de a tres para mantener viva la esperanza de ascenso.
Este domingo, desde las 18:30, el equipo volverá a su estadio para enfrentar a Midland en lo que será la primera de dos “finales” como local. El principal problema del “Santo” en casa no fue la derrota, sino la excesiva cantidad de empates. En 16 partidos disputados en Tucumán, el equipo ganó apenas seis encuentros, igualó ocho y perdió solo dos. Esta tendencia a repartir puntos ha sido una constante a lo largo de la temporada, con 13 paridades en 33 partidos, lo que le ha impedido consolidarse en los puestos de vanguardia.
El director técnico Alejandro Orfila y el defensor Ezequiel Parnisari han enfatizado la importancia de mantener la valla invicta y mejorar la contundencia ofensiva. De las seis victorias obtenidas en La Ciudadela, cinco fueron con el arco en cero, una estadística que se acentúa con la llegada de Orfila. Sin embargo, el equipo ha mostrado falencias en la definición, generando situaciones claras que no logra concretar, como ocurrió ante Atlanta o en los tres empates sin goles registrados en casa.
Para complicar el panorama, San Martín llega diezmado por suspensiones y lesiones, aunque recuperará a Matías Ignacio García y Diego Diellos. El desafío es histórico para este plantel, que nunca logró encadenar tres victorias consecutivas en el torneo ni más de dos triunfos seguidos como local. Derrotar a Midland, un rival que ya lo venció 2-0 en la primera rueda y que viene de golear, significaría un hito y un necesario envión anímico. La Ciudadela empujará, pero esta vez, el empate no es una opción; es una derrota más.
Fuente original: La Gaceta




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