El sector agropecuario argentino se encuentra en plena planificación para las próximas campañas de soja y maíz, con un ojo puesto en la adquisición de insumos clave. Según un reciente análisis de mercado, la relación entre el precio de los fertilizantes y el valor de los granos presenta un escenario favorable para los productores, especialmente en lo que respecta a la urea.

Tras la reciente disminución del precio de la urea, impulsada por el cese del fuego en Medio Oriente, los agricultores han intensificado sus órdenes de compra. A finales de julio, ya contaban con casi el 37% del volumen de urea necesario para las campañas de soja y maíz. Sin embargo, este porcentaje es menor al 42% registrado el año anterior para la misma época. La situación es diferente para los fertilizantes fosfatados, donde las compras alcanzan solo el 28% de lo requerido, una cifra significativamente inferior al 58% del ciclo anterior, lo que refleja una mayor reticencia de los productores a convalidar los precios actuales.

Expertos del sector señalan que el momento actual es propicio para adquirir urea, ya que permite a los productores mitigar la volatilidad de los precios, que promedian los 610 dólares por tonelada en agosto. Aunque la relación insumo/producto para el fósforo es menos ventajosa, los analistas advierten que no se esperan bajas significativas en el corto plazo, lo que sugiere que los productores eventualmente deberán ajustarse a los valores actuales. La mejora general en las relaciones insumo/producto se atribuye al aumento de los precios de los cereales y oleaginosas en las últimas semanas.

En cuanto a otros insumos, la adquisición de semillas de maíz muestra un avance más pronunciado, con un 70% ya comprado a fines de julio, impulsado por la búsqueda de genética deseada y promociones. Los herbicidas también registran un progreso, con casi el 39% adquirido, y los distribuidores mantienen mayores existencias anticipando un mercado activo. Por otro lado, la compra de insecticidas está algo rezagada, mientras que se proyecta una mayor demanda de fungicidas para la campaña 2026/27, ante la expectativa de un año más húmedo. En resumen, si bien hay un retraso general en las compras en comparación con ciclos anteriores, muchos productores optan por anticipar sus adquisiciones para asegurar precios y disponibilidad, apostando por márgenes positivos si se logran buenos rendimientos.

Fuente original: Clarín