La reciente elección de la primera Mesa Directiva en la Cámara de Diputados de Perú se vio envuelta en controversia, luego de que varios legisladores ignoraran la advertencia de la presidenta de la Junta Preparatoria, Cecilia Chacón, sobre la obligatoriedad del voto secreto. Pese a las posibles consecuencias, los diputados mostraron sus cédulas ante las cámaras, generando aplausos en la sala y un fuerte debate sobre la transparencia y las normativas parlamentarias.

Chacón, representante de Fuerza Popular, había invocado el artículo 87, inciso c, del Reglamento de la Cámara de Diputados, que establece el carácter secreto del voto por cédula y advirtió que cualquier infracción podría derivar en una acusación constitucional. Sin embargo, su llamado fue desoído por gran parte de los presentes, quienes optaron por hacer público su sufragio, obligando a la presidenta a reiterar su advertencia en medio de la sesión.

Este episodio se enmarca en un momento histórico para Perú, que ha recuperado su Parlamento bicameral después de más de 34 años, con una Cámara de Senadores y otra de Diputados. Esta reestructuración busca estabilizar el panorama político de un país que ha enfrentado una década de gran inestabilidad, con ocho presidentes en diez años. Los 60 senadores y 130 diputados juraron sus cargos para el período 2026-2031, bajo la presidencia de Keiko Fujimori en el Congreso.

La tensión no fue exclusiva de la Cámara baja. Horas antes, la elección que consagró al fujimorista Miguel Torres como presidente del Senado también estuvo marcada por acusaciones de “traición” contra la congresista Silvana Robles (Juntos por el Perú), por no mostrar su voto a pesar de un acuerdo de la coalición opositora. Además, se generó un reclamo por las restricciones al ingreso de la prensa y asesores durante el proceso, lo que llevó a Ernesto Zunini, vocero de una de las agrupaciones, a pedir explicaciones a la Oficialía Mayor del Congreso, argumentando que la sesión debía ser de carácter público y transparente.

Fuente original: Infobae