La tensión electoral se apodera de Perú a dos días de la segunda vuelta presidencial. Con un escrutinio que roza el 96%, la diferencia entre los candidatos Roberto Sánchez y Keiko Fujimori es mínima, con Sánchez liderando por apenas 50.074% frente a 49.926% de Fujimori. Sin embargo, la definición final no está sellada, ya que más de 1.500 actas de votación han sido remitidas a los Jurados Electorales Especiales (JEE) para su revisión, y sus resultados podrían ser decisivos.
Estas actas, catalogadas como ‘observadas’, son cruciales para el desenlace. La Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) las envía a los JEE cuando presentan inconsistencias o son impugnadas por los apoderados de los partidos políticos. En estos organismos se realiza un análisis detallado de cada voto, determinando su validez o no, un proceso que añade una capa de complejidad y tiempo al conteo final.
La vocera del Jurado Nacional de Elecciones (JNE), Grecia Rentería, anticipó que la proclamación oficial del ganador de las Elecciones Generales 2026 no se realizará antes de mediados de julio. Este plazo se debe a los procedimientos formales de verificación y a las audiencias públicas de recuento de votos que el JNE debe llevar a cabo, las cuales se transmiten en vivo para garantizar la transparencia del proceso.
Los partidos políticos tienen la potestad de solicitar formalmente la impugnación o nulidad de mesas de votación. Es el JNE el encargado de resolver estos pedidos en última instancia. Recién cuando se hayan agotado todos los recursos y se hayan sumado la totalidad de los votos válidos de cada JEE, el Jurado Nacional de Elecciones estará en condiciones de anunciar los resultados finales. El ganador se definirá por mayoría simple, es decir, quien obtenga la mayor cantidad de votos válidos, sin que la ley peruana contemple un ‘empate técnico’ en el resultado oficial.
Fuente original: Infobae

