El presidente Javier Milei ratificó su postura de no intervención estatal frente a los crecientes niveles de morosidad que afectan a familias y empresas en Argentina. Durante su participación en el 142° aniversario de la Bolsa de Comercio de Rosario, el mandatario desestimó cualquier responsabilidad de su gestión en el aumento de los deudores y criticó duramente a quienes proponen un rescate oficial.

Milei fue categórico al señalar que “no hay elementos para culpar a la política del Gobierno” por la situación actual. Acusó a sus críticos de utilizar la morosidad con fines políticos, calificando el debate como una “categoría de mercado que entra en la definición de ‘repugnante’”. El presidente enfatizó que su administración anunció y cumplió con la política económica que iba a implementar, sin dar lugar a sorpresas.

En su discurso, el jefe de Estado también abordó la discusión sobre las tasas de interés, rechazando la idea de “usura” y explicando que las tasas elevadas responden al mayor riesgo que asumen los prestamistas al financiar a individuos que no califican en el mercado formal. Atribuyó el origen del problema de morosidad a la volatilidad preelectoral de finales de 2023 y principios de 2024, que disparó el riesgo país y las tasas, llevando a una restricción del crédito bancario y a la caída de los ingresos reales, lo que impidió a muchos cumplir con sus obligaciones.

El presidente comparó los niveles de mora en Argentina (alrededor del 13%) con los de Estados Unidos, sugiriendo que la magnitud del problema no es tan grave como se la presenta. Además, argumentó que el aumento de la morosidad es una “consecuencia natural” del impulso que su gestión ha dado al crédito privado, en contraste con el financiamiento del Banco Central que caracterizó al gobierno anterior. Para Milei, el Estado no debe intervenir para rescatar a quienes no pudieron pagar, ya que esto generaría un “riesgo moral” y sería “injusto” e “inmoral” con el resto de los contribuyentes.

A pesar de descartar cualquier auxilio directo, Milei mencionó que la baja de tasas de interés impulsada por su gobierno ya está facilitando la renegociación de deudas, con el sistema financiero coordinando esquemas de refinanciación a tasas del 20% a tres años. Afirmó que la única injerencia estatal aceptable es mejorar la educación financiera y la información disponible para los tomadores de crédito, basándose en normativas ya existentes.

Fuente original: Infobae