Javier Milei, presidente de Argentina, se muestra frustrado con la lenta reducción de la inflación, que atribuye al descalabro monetario tras las elecciones de finales de 2023. Asegura que el ritmo de disminución será más acelerado que el proyectado por los economistas del Banco Central, aunque su descontento con el consenso del REM (2,3% para mayo) persiste.
Paralelamente, Milei dedica tiempo a la coordinación geopolítica con Estados Unidos, especialmente en temas como la situación de Cuba. Sin embargo, internamente, su gobierno enfrenta tensiones, especialmente entre Santiago Caputo y Karina Milei, cuya relación se ha tensado debido a diferencias en la gestión política.
La economía sigue bajo presión: los salarios pierden poder adquisitivo, con aumentos de 2,5% en abril, mientras la inflación alcanzó el 2,6%. La subida de tarifas públicas, como el transporte, agrava la situación, con incrementos del 500% en Gran Buenos Aires desde diciembre de 2023.
A pesar de la mejora en el frente externo, con mayor apetito por activos emergentes y un upgrade de Fitch a la calificación de la deuda argentina, el gobierno enfrenta desafíos internos. La recaudación impositiva cayó un 4% interanual en abril, y la industria y la construcción muestran caídas significativas.
Con la economía en recuperación lenta y la política interna en tensión, el futuro de Milei depende de resolver conflictos dentro de su gobierno y mantener el equilibrio fiscal. La crítica a su estilo excluyente, asociado con el legado de Cristina Fernández, también podría afectar su imagen en las próximas elecciones.





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