Este jueves 27 de agosto, el cielo nocturno nos regalará un fenómeno astronómico de gran interés: un eclipse lunar parcial que se extenderá durante las primeras horas de la madrugada del viernes 28. Para los observadores en Argentina, la fase penumbral comenzará a las 22:24, dando paso al eclipse parcial a las 23:34, cuando la sombra de la Tierra empiece a cubrir la superficie de nuestro satélite natural.
El punto culminante de este evento se alcanzará a la 01:13 de la madrugada del viernes. Posteriormente, el eclipse parcial finalizará a las 02:52, y la fase penumbral concluirá a las 04:02. Coincidiendo con este espectáculo celeste, la Luna alcanzará su fase llena en el grado 5 de Piscis, un momento que, según los astrólogos, tiene un significado profundo y particular.
La astróloga Giuliana Piloni destaca que este no es un cierre cualquiera, sino la culminación de una serie de eventos que se gestaron a lo largo de los últimos dos años. Piloni señala que lo que se resuelva durante esta semana ha estado gestándose en ese período. Astrológicamente, un eclipse lunar, que ocurre cuando la Tierra se posiciona entre el Sol y la Luna, simboliza culminaciones y momentos de «cosecha», donde algo que se inició aproximadamente seis meses atrás llega a su punto máximo de visibilidad.
A nivel astrológico, social y psicológico, los eclipses lunares en Piscis están vinculados con la disolución de límites y patrones que ya no cumplen una función. Piscis, al ser el último signo del zodíaco, representa la integración y el soltar aquello que ya está maduro para liberarse, permitiendo que forme parte de algo más grande. Esto se traduce en la oportunidad de dejar atrás cargas de culpa innecesarias, roles de «salvador» o sacrificios que solo han drenado energía. No se trata de un final melancólico, sino de un proceso de liberación de lo que nunca debimos cargar solos.
Además, este plenilunio se alinea con Urano en Géminis, lo que sugiere que estos cierres no serán graduales sino repentinos, trayendo giros inesperados o información que nos obligará a ver las situaciones desde una nueva perspectiva. La conjunción de Mercurio en Virgo con el Sol refuerza la idea de que verdades ocultas podrían salir a la luz. La buena sintonía entre Júpiter y Neptuno, regentes de Piscis, acompaña este proceso, dando un sentido más profundo a los movimientos que se generen.
En resumen, este eclipse nos impulsa a un cierre silencioso de ciclos, ya sean etapas emocionales o niveles de exigencia que nos agotan. Es un momento para el descanso y el procesamiento interno, más que para la acción inmediata, permitiéndonos identificar qué debemos soltar para abrir espacio a lo nuevo y liberarnos de cargas que nos impiden avanzar.
Fuente original: Clarín




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