Economía

Médicos y drogas: el lado oscuro del burnout en la salud

02/05/2026 2 min de lectura Por Redacción
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La muerte de Alejandro Zalazar, un anestesiólogo del Hospital General de Niños R. Gutiérrez, generó un debate sobre la relación entre el consumo de drogas por parte de médicos y el agotamiento profesional. Según el psiquiatra Maximiliano Napoli, la solución no radica en castigar, sino en entender las causas profundas, como el síndrome de burnout y las condiciones laborales deshumanizantes.

Un estudio revela que el 60% de los médicos argentinos sufre de agotamiento, especialmente los residentes menores de 50 años. Este fenómeno, combinado con la presión institucional, ha llevado a prácticas como las ‘propofest’, reuniones clandestinas donde se consume propofol, un anestésico de uso restringido. La falta de controles adecuados en hospitales permite que estas conductas persistan.

Delfina ‘Fini’ Lanusse, Hernán Boveri y Chantal ‘Tati’ Leclerq, acusados de involucramiento en el caso de Zalazar, enfrentan procesos legales. Sin embargo, expertos como Federico Pavlovskyy y María Fernanda Fornes señalan que las instituciones también son responsables por no detectar señales de alerta, como el consumo de sustancias o el desgaste emocional.

El paper ‘Experiencia piloto de un grupo terapéutico para profesionales de la salud con uso de sustancias’ muestra que con enfoques interdisciplinarios y confidenciales, es posible recuperar a médicos afectados. La solución, según Fornes, requiere un abordaje integral que priorice la seguridad del profesional y de los pacientes.

El sistema de salud no puede seguir naturalizando el agotamiento ni tapando el consumo. Solo al reconocer el burnout como un padecimiento institucional, y no como una falla moral, se podrá evitar que más médicos caigan en el abismo. La recuperación no solo es posible, sino necesaria para proteger vidas.