Hay voces que, con los años, aprenden a decir lo esencial sin necesidad de levantar el tono. Hace unos días, gracias al efecto multiplicador de las redes,circuló un videodel cantautor catalánJoan Manuel Serraten el que reflexiona sobreel lugar que ocupan las personas mayores en la sociedad del siglo XXI. Es probable que usted ya lo haya visto: si llegó a esta columna, seguramente también lo alcanzó el poder silencioso del algoritmo.
Se trata de un discurso breve —apenas cuatro minutos— pero denso. Y hay en él un rasgo que merece detenernos: precisamente porque Serrat habla con serenidad, con la cadencia de quien ya no necesita convencer a nadie, sus palabras deberían interpelarnos más, no menos. Bajo esa calma aparente no hay resignación ni nostalgia, sino algo más incómodo:un diagnóstico político y ético sobre cómo tratamos a nuestros viejos.
Todo comienza con una broma que, en realidad, no lo es:uno de esos microedadismos cotidianoscon los que, sin darnos cuenta, vamos marcando el pa
Fuente original: Infobae

