El juicio por la muerte de Diego Maradona ingresa en su fase final de testimonios, con una declaración que podría redefinir por completo las hipótesis sobre el fallecimiento del astro. Pablo Ferrari, perito oficial y jefe de la asesoría pericial de San Isidro, compareció ante el Tribunal Oral en lo Criminal N°7 y presentó un informe que contradice puntos clave de otras pericias.
Entre sus conclusiones, Ferrari descartó que Maradona haya tenido advertencias previas de riesgo cardíaco y negó que el ex DT haya padecido una agonía prolongada, tal como lo sostienen otros expertos forenses. Sin embargo, su afirmación más polémica giró en torno a la posibilidad de que el COVID-19 haya sido la causa de muerte, ya que no se realizó el hisopado correspondiente durante la autopsia.
“No podemos descartar que no haya muerto de Covid. El fallecimiento de Maradona fue en plena pandemia. El hisopado se le hacía para entrar a cualquier sanatorio. Me parece un error metodológico no haberle hecho”, sentenció Ferrari, enfatizando que el coronavirus podía ser fulminante. El perito basó su análisis en la autopsia y las historias clínicas de Maradona entre 2018 y 2020, indicando que en ninguna documentación se registraba un problema cardíaco actual. Asimismo, descartó indicadores de enfermedad renal y minimizó los problemas hepáticos como una emergencia.
Esta nueva perspectiva introduce un elemento crucial en la defensa de Leopoldo Luque y los demás imputados, ya que desafía la narrativa de una muerte previsible por negligencia médica. La declaración de Ferrari se suma a otras voces contundentes, como la del médico forense José Antonio Maya, quien previamente había afirmado que “la muerte de Maradona fue responsabilidad de Maradona. Él no se dejó revisar”, en una de las sesiones más impactantes del proceso judicial.
Fuente original: Infobae




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