La inflación de servicios alcanzó su nivel más alto desde diciembre de 2024, según datos recientes que reflejan un incremento del 5.2% interanual. Este repunte se atribuye a la subida de costos en sectores clave como transporte, educación y salud, que han mantenido presión sobre el índice general.
Economistas señalan que la persistencia de esta tendencia podría complicar las metas de estabilidad de precios, especialmente en un contexto de crecimiento moderado. Las autoridades enfrentan el desafío de equilibrar políticas monetarias sin frenar la actividad económica.
Analistas advierten que si la inflación de servicios no disminuye en los próximos meses, podría afectar el poder adquisitivo de los hogares y retrasar la recuperación del consumo. El Banco Central evalúa nuevas medidas para contener la presión inflacionaria.
La situación plantea un dilema para los responsables de políticas: cómo contener el alza sin comprometer la recuperación del empleo y la inversión. El futuro del índice dependerá de la capacidad del sistema para absorber estos choques estructurales.

