El Tribunal Oral en lo Criminal Federal de Jujuy (TOF Jujuy) declaró responsable de “homicidio simple con dolo eventual” al gendarme Walter Alvarez por disparar contra Ivo Rodrigo Torres, un joven indígena que fue perseguido por efectivos de Gendarmería Nacional al cruzar desde Bolivia a Argentina por un paso no habilitado en La Quiaca. La sentencia, que se conocerá el 17 de junio, podría implicar una pena de 6 a 25 años.
El caso marcó un precedente al revelar el uso de “gatillo fácil” contra un comunero indígena. Durante la audiencia, Alvarez expresó arrepentimiento y pidió disculpas a la familia de Torres, mientras los jueces dividieron su criterio sobre la calificación del hecho. La mayoría consideró el homicidio simple, mientras que la jueza Alejandra Cataldi lo clasificó como “aggravado” por el abuso de funciones públicas.
Los jueces rechazaron el agravante de “alevosía” solicitado por la querella, argumentando que no fue presentado oportunamente. El tribunal destacó que Alvarez desobedeció una orden explícita de no disparar, efectuando nueve disparos, dos de los cuales impactaron en el cuerpo de Torres. La madre del joven, Reina Alancay, expresó su conformidad con la decisión, aunque señaló que el pedido de disculpas de Alvarez no alivia su dolor.
El abogado de la querella, Sebastián Espada, consideró un “paso importante” la declaración de responsabilidad penal de Alvarez, aunque advirtió que el agravante por la condición de miembro de Gendarmería no admite discusión. El caso ha generado debate sobre la justicia restaurativa y el impacto de la violencia institucional en comunidades indígenas.
La sentencia no solo define el destino de Alvarez, sino que también plantea preguntas sobre la responsabilidad de las fuerzas de seguridad en situaciones de frontera y el respeto a los derechos de las poblaciones originarias. La tragedia de Ivo Torres sigue siendo un recordatorio de la necesidad de justicia y reparación para las familias afectadas.

