Una intensa polémica se desató en las Islas Canarias, luego de que el presidente del Cabildo de El Hierro, Alpidio Armas, expresara su profunda decepción por la exclusión de la isla en la inminente visita oficial del Papa León XIV al archipiélago. Armas manifestó que la población local se siente “absolutamente decepcionada” ante esta omisión, recordando que el Papa Francisco había manifestado previamente su deseo de rezar en La Restinga, un punto neurálgico para la llegada de migrantes.
El Hierro se ha consolidado como la principal puerta de entrada irregular para migrantes en Europa, acogiendo a más de 50.000 personas desde 2020, con un pico histórico de casi 30.000 arribos solo en 2024. Ante esta realidad, el máximo representante político de la isla calificó de “excusas” los argumentos logísticos y de infraestructura esgrimidos para justificar la ausencia papal. Armas subrayó que una breve parada de apenas una hora en el puerto de La Restinga, donde desembarca el 60% de los migrantes, habría sido un gesto de enorme significado y reconocimiento a la solidaridad de su pueblo.
La situación se enmarca en la compleja crisis migratoria de la denominada “Ruta Canaria”, una de las vías más peligrosas y mortíferas hacia Europa. Miles de personas asumen riesgos altísimos navegando el Atlántico desde Mauritania o Senegal, enfrentándose a condiciones climáticas extremas y la falta de recursos de rescate. En este contexto, la falta de coordinación y la aparente omisión de las autoridades eclesiásticas en la planificación del viaje papal generaron un fuerte malestar en las instituciones insulares, que aseguraron haber estado dispuestas a brindar todo el apoyo necesario para garantizar la visita.
Sin embargo, desde el Obispado de Tenerife y el arcipreste de El Hierro, Juan Rodríguez, se ofreció una visión más comprensiva. Reconocieron que se intentó por todos los medios incluir la isla en el itinerario, pero las dificultades logísticas resultaron insuperables en esta ocasión. No obstante, Rodríguez enfatizó la importancia del viaje apostólico para sensibilizar a la población mundial sobre el drama migratorio y la necesidad de tratar a estas personas “con dignidad”, destacando el orgullo del pueblo herreño por su rol como “artesanos de la acogida”.
A pesar de la ausencia del Sumo Pontífice en su territorio, la comunidad de El Hierro no faltará a la cita. Se organizaron vehículos para que los feligreses puedan asistir a los eventos programados en Tenerife. Esta iniciativa demuestra la fe y el compromiso de los habitantes de la isla con los valores de solidaridad y acogida, reafirmando que, más allá de las visitas protocolares, el mensaje de humanidad y empatía sigue siendo el centro de su acción.
Fuente original: Infobae

