El Fondo Monetario Internacional (FMI) autorizó un nuevo desembolso de 1.000 millones de dólares para la Argentina, como parte de la segunda revisión del programa de Facilidades Extendidas. La medida fue confirmada tras las promesas del ministro de Economía, Luis Caputo, quien viajó a Washington junto al titular del Banco Central (BCRA), Santiago Bausili, para negociar con la titular del FMI, Kristalina Georgieva.
El organismo expresó reparos sobre la inflación, que ya supera los 100% anuales, y cuestionó si el nuevo descontrol afectará la acumulación de reservas del gobierno de Javier Milei. A pesar de ello, el FMI destacó el ‘sobrecumplimiento’ fiscal argentino y el avance en reformas estructurales, como la flexibilización laboral y la aprobación del Presupuesto 2026.
Con este monto, el Palacio de Hacienda accederá a 15.000 millones de dólares, parte del endeudamiento total de 20.000 millones acordado en abril de 2025. El FMI resaltó que las reformas monetarias y cambiarias han permitido compras de divisas superiores a 5.500 millones de dólares en 2026, fortaleciendo las reservas de amortiguación.
El organismo también elogió la capacidad del gobierno de Milei para resistir el impacto de la guerra en Medio Oriente, gracias a su rol como exportador de energía. Sin embargo, criticó la política fiscal de ‘déficit cero’, basada en ajustes drásticos que incluyen despidos masivos y recortes a sectores clave.
Aunque el FMI respalda el plan, la continuidad del programa depende de la capacidad del gobierno para contener la inflación y cumplir con los compromisos. La decisión refleja una apuesta por la estabilidad a corto plazo, pero deja abiertas preguntas sobre la sostenibilidad de un modelo que combina austeridad extrema con mayor dependencia externa.

