La provincia de San Juan se vio sacudida por un brutal femicidio que cobró la vida de Camila Vecchiarello, una joven rosarina de 26 años que se encontraba en la región formándose como aspirante de la Gendarmería Nacional. Por el crimen, fue detenido su pareja, Carlos Riveros, quien compartía la misma aspiración de unirse a la fuerza y habría intentado quitarse la vida tras el hecho.
El cuerpo de Camila fue descubierto el domingo al mediodía en el departamento que alquilaba en Barreal, con claras señales de una muerte violenta y múltiples heridas de arma blanca. La policía llegó al lugar alertada por una llamada y encontró a la joven tendida en el suelo, cubierta con una manta. Recostado sobre ella, estaba Riveros, inconsciente pero con signos vitales, presentando heridas que indicaban un intento de suicidio. Tras recibir el alta médica, fue inmediatamente arrestado.
Durante la inspección del domicilio, los investigadores hallaron una carta que, se presume, fue escrita por el agresor, en la que pedía disculpas a las familias de ambos por lo sucedido. La autopsia preliminar reveló que Camila sufrió alrededor de nueve puñaladas, siendo las lesiones en el cuello las que le provocaron un shock hipovolémico fatal. Además, se detectaron cortes defensivos en sus manos. Un dato escalofriante es que la joven ya había radicado denuncias por violencia de género contra Riveros.
El fiscal Adolfo Díaz, a cargo de la Unidad Funcional de Instrucción de Delitos Especiales, lleva adelante la investigación caratulada como femicidio. Mientras tanto, la familia de Camila, sumida en un profundo dolor, exige justicia y ha solicitado el traslado del cuerpo de la joven a Rosario, su ciudad natal, una vez finalizadas las pericias judiciales, debido al delicado estado de salud de su madre. El padre y un hermano de la víctima ya viajaron a San Juan para seguir de cerca el proceso y participar de las movilizaciones convocadas.
Fuente original: Clarín

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