Un insólito conflicto vecinal en San Nicolás, provincia de Buenos Aires, llegó a la Justicia y culminó con una sentencia que obliga a una mujer a podar y extraer árboles de su propiedad, además de pagar una indemnización de 2,7 millones de pesos a su vecino. El litigio se originó por los daños que las raíces y ramas de sus plantas causaron en la pared medianera que divide ambos terrenos.

El denunciante, un hombre de 55 años, inició la demanda cansado de los problemas que los ejemplares de su vecina le generaban desde hacía años. Según su testimonio, los árboles estaban demasiado cerca del tapial divisorio, provocando rajaduras, grietas y otros deterioros. Incluso, el hombre había construido la pared del fondo unos centímetros dentro de su terreno para evitar inconvenientes, pero las plantas siguieron creciendo hasta el límite y sus raíces avanzaron, comprometiendo la estructura.

Por su parte, la demandada, de 66 años, se defendió argumentando que disfrutaba de la naturaleza en su jardín y negó que sus árboles fueran los responsables exclusivos de los daños. Atribuyó las fallas del tapial a problemas de construcción y a una sobrecarga realizada por el propio vecino. Además, aseguró que después de una mediación fallida, ya había cortado los ejemplares que podían causar perjuicios y que no pudo ingresar al terreno lindero para podar las ramas invasoras.

El juez a cargo del Juzgado Civil y Comercial N° 1 de San Nicolás analizó el caso basándose en las normas que regulan los límites del derecho de propiedad entre vecinos. Una pericia agronómica confirmó la presencia de varios árboles y arbustos cuyas raíces podían extenderse y agravar las fisuras existentes en la pared. Un informe de ingeniería civil, en tanto, corroboró las grietas y deformaciones, concluyendo que los daños se debían tanto a deficiencias en la construcción del muro como a la acción de las raíces.

Finalmente, la sentencia estableció que las raíces eran una causa concurrente de los daños, aunque no la única. Por ello, la mujer fue condenada a pagar el 40% del costo de reparación de la medianera, lo que asciende a más de 2,7 millones de pesos. Adicionalmente, deberá cortar rebrotes, podar ramas que invadan el terreno vecino y extraer un tronco específico para evitar que sus raíces sigan creciendo. El reclamo por daños en desagües y el pedido de daño moral fueron rechazados por falta de pruebas.

Fuente original: Infobae